OCTAVIO Y GRACIELA, CAPÍTULO 5
La gente comenzó a desagotar, el subcomisario siguió a Octavio y Graciela hasta la puerta de su casa. Cuando estaban por entrar, el Petaco los interrumpió solicitando conversar con ellos. Graciela, muy amablemente lo hizo pasar, mientras que Octavio comenzó a ponerse nervioso. Durante el interrogatorio, Graciela tomó el protagonismo, dando una actuación rozando lo brillante, haciendo ademanes llamativos, siendo muy cálida con su visitante y descontracturando el ambiente en forma inversamente proporcional a la ira de Octavio. El Petaco ya no era el que vino a realizar una investigación policial, sino que era un feliz huésped. Reía con las acotaciones de la bella anfitriona, mientras que su hijo se envenenaba con el odio que acumulaba y miraba su reloj para tratar de adivinar en cuanto tiempo ese ser que despreciaba iba a pasar al dormitorio de su madre. Cinco minutos después, cuando sucedió lo que ya era sabido, Octavio se encerró en su cuarto dando un portazo que pasó desapercibido por...