PALPITANDO EL MUNDIAL: ¿CÓMO LE FUE HISTÓRICAMENTE A LOS CAMPEONES DEFENSORES?
A menos de tres meses para que la pelota empiece a rodar en el Mundial América del Norte 2026, donde por primera vez habrá tres sedes (México, Estados Unidos y Canadá), comienzan todo tipo de pronósticos, especulaciones, búsqueda de coincidencias con otras ediciones y demás. La primera que siempre viene a la mente es preguntarse cómo le fue al campeón defensor en cada uno de los certámenes.
Uruguay, primer campeón mundial, no disputó las dos ediciones siguientes, en Italia y Francia, por razones políticas. Fue ganador de los dos primeros que disputó, en 1930 y 1950, sin llegar al estatus de "bicampeón". Quien sí fue el primero el conseguirlo fue Italia, en 1934 y 1938, de la mano de Vittorio Pozzo en la dirección técnica. Si bien se dijo que su primer título lo obtuvo con la ayuda del dictador Benito Mussolini y jugando de local, demostró que era un campeón de pura cepa en el siguiente certamen, al volver a levantar el trofeo en territorio hostil (a la postre enemigo en la Segunda Guerra Mundial), además de ganar la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de 1936.
En 1954, durante la edición disputada en Suiza, Uruguay realizó una muy buena defensa del título, llegando hasta la semifinal y cayendo ante la espectacular Hungría con Ferenc Puskas en la creación y Sandor Kocsis como goleador, en tiempo suplementario, después de remontar un 2 a 0 en contra durante los 90 minutos. Luego cayó ante Austria, quedando relegado al cuarto puesto. La celeste conservó la base del equipo campeón con José Schiaffino y Obdulio Varela entre sus mayores exponentes.
En Suecia 1958, Alemania continuó con su perfil bajo, pero con un andar sólido y pragmático, llegando hasta la semifinal y cayendo ante el local, que tenía a Nils Liedholm como figura. El conjunto teutón que levantó la Copa del Mundo en Suiza debe ser el campeón menos recordado en la historia, ya sea porque fue sorpresivo venciendo a una memorable Hungría en la final. Sin embargo, fue fiel a su estilo histórico, en donde lo colectivo prevalece sobre lo individual. En ese campeonato fue donde apareció uno de los íconos históricos del fútbol, con solo 17 años, jugador de Santos: Edson Arantes do Nascimento, más conocido como Pelé. Junto con él, otras figuras como Vavá, Didí o Mané Garrincha destacaron poniendo al histórico estilo brasileño, el jogo bonito, sobre el tapete.
Así fue como en 1962 la canarinha defendió el título en Chile siendo, junto a Italia, la única selección que repitió el título. En esta ocasión, Pelé se lesionó en el segundo partido y se perdió todo el torneo, dejándole su lugar de figura indiscutida a un fantástico Garrincha, que enloqueció a propios y a extraños con sus arranques y amagues por los costados, además de los goles concretados. Brasil fue el amplio dominador de esa edición en un Mundial donde hubo muchos partidos jugados de forma violenta, dando así una lección de fútbol a todos los que planean estrategias desde la destrucción.
Sin embargo, esas últimas consiguieron dejar a Pelé y a los sudamericanos fuera del Mundial de Inglaterra de 1966. La permisividad de los árbitros con el juego brusco complotó contra la defensa del título y dejó a Brasil fuera de la Copa en la fase de grupos. Tras un triunfo ante Bulgaria, por 2 a 0, con goles de Pelé y Garrincha, vino una derrota ante Hungría y otra ante un gran Portugal, que tuvo a Eusebio como máximo goleador del certamen, Pelé se fue lesionado por la cantidad de patadas recibidas y Brasil no pudo desplegar su jogo bonito. El campeón resultó ser el local, obteniendo su único título a nivel de selecciones en esa edición (nunca levantó otro trofeo, ni siquiera en Europa, hasta ahora), con un gran plantel, comandado por Bobby Charlton y con los goles de Geoffrey Hurst, quien fue el primer jugador en marcar tres tantos en una final.
En México 1970, Inglaterra llegaba como firme candidato a defender su título, pero había otras selecciones fuertes como Uruguay, Alemania Federal, Italia y... Brasil. El bicampeón venía herido en su orgullo y desplegó su jogo bonito en su máximo esplendor. Su primera prueba de fuego fue el campeón en la fase de grupos, a la que derrotó por 1 a 0 con gol de Jairzinho. Inglaterra cayó eliminada en cuartos de final ante Alemania Federal, la misma a la que había vencido en la final de Wembley y a la que estaba derrotando por 2 a 0. Sin embargo, los teutones capitaneados por Franz Beckenbauer terminaron venciendo por 3 a 2 en tiempo suplementario.
Alemania Federal 1974 realizó un acto de justicia y de injusticia al mismo tiempo. Brasil tenía algunos de los jugadores del Mundial anterior, pero ya no estaba Pelé. Con Jairzinho y Rivelino como figuras principales, mostraron una versión más apagada, cayendo frente a Países Bajos en el último partido de la fase semifinal por 2 a 0. Luego perdió el partido por el tercer puesto ante una brillante selección de Polonia. El Mundial lo ganó el local, haciéndose justicia por esa gran camada comandada por Beckenbauer, que había sido segundo y tercero en las dos ediciones anteriores. La injusticia fue que no levantó el trofeo la selección de los Países Bajos, tildada por algunos como el mejor equipo jamás visto, que practicaba un fútbol vistoso y potente, liderado por Johan Cruyff y dirigida técnicamente por Rinus Michels.
Para 1978, en Argentina, la defensora del título se encontraba en un período de recambio y no pudo mostrar su mejor versión, aunque comenzaban a lucirse algunos grandes jugadores como Karl-Heinz Rummenigge. Pasó la primera fase con dos empates y una goleada ante México, para luego obtener dos igualdades y una derrota frente a Austria, dejándolo afuera de la final. El campeón fue, por segunda edición consecutiva, el local.
Argentina obtuvo el título por primera vez en su historia de la mano de César Luis Menotti como director técnico y una base de grandes jugadores como Daniel Passarella, Ricardo Daniel Bertoni, Mario Alberto Kempes, Alberto César Tarantini, José Daniel Valencia, entre otros, y dándose el lujo de dejar afuera a un jovencito que prometía ser el sucesor de Pelé: Diego Armando Maradona.
Con esa misma base y sumando a las dos jóvenes estrellas del Mundial juvenil de 1979, Maradona y Ramón Díaz, más de uno se mostró optimista con la defensa del título en España 1982. Sin embargo, en un contexto desfavorable, con la rendición argentina en la guerra de Malvinas un día antes del debut frente a Bélgica, además de cierto aburguesamiento del plantel complotó contra una buena defensa. Argentina pasó con lo justo la fase de grupos tras caer con Bélgica y vencer a Hungría y El Salvador, para llegar a la segunda fase en una eliminación frente a Brasil e Italia. En ese triangular, solo uno entraba a la semifinal y los albicelestes se fueron derrotados por ambos, dejando mucho que desear.
En México 1986, la selección italiana llegaba como campeona defensora. Tras un debut con un inmerecido empate frente a Bulgaria (la squadra azzurra mereció algo más en ese partido), otro ante Argentina, a la postre campeón, y un triunfo descolorido ante Corea del Sur. En octavos de final, se encontró con una selección francesa que jugaba muy bien y venía de ser campeón de Europa. Fue un 2 a 0 inapelable y que dejó al campeón afuera del Mundial. En esa edición, un equipo bien armado y equilibrado, además de contar con un brillante Diego Armando Maradona en su esplendor quien se llevó todos los elogios y las miradas. Quien quedara afuera del Mundial de 1978 mostró todo su potencial, marcando cinco goles de los cuales cuatro fueron de alto voltaje, especialmente el segundo señalado ante Inglaterra en cuartos de final, donde dejó en el camino a cuanto inglés se le cruzara, arquero incluido.
La segunda defensa del título de Argentina fue, en cuanto a los números, mejor que la primera. En Italia 1990, con un estilo destructivo y especulativo, cuya meta era mantener el arco en cero y esperar a que su arquero Sergio Goycochea se luciera en las definiciones por penales (lo hizo en cuartos y semifinales). Así y todo, llegó hasta la final y cayó ante Alemania Federal por 1 a 0, con un polémico penal cobrado por el árbitro mexicano Edgardo Codesal faltando cinco minutos para el final. La albiceleste, con un juego poco vistoso, pero con un resultado más que decoroso, finalizó el certamen con la cabeza bien alta, tras una muestra de actitud y carácter que compensó la falta de buen juego. Maradona no pudo lucirse como en México, pero dejó pinceladas de su infinito talento y jugó disminuido por una lesión en el tobillo, debiendo jugar infiltrado casi todo el certamen.
Alemania continuó con buen andar en el comienzo del Mundial de Estados Unidos de 1994. Sin lucirse, pero con su estilo pragmático, llegó tranquilo a los cuartos de final y se proyectaba para volver a pelear por el título. Sin embargo, allí se encontró con Bulgaria, quien tenía en sus filas a un goleador y líder implacable como Hristo Stoichkov. Este último consiguió el empate de tiro libre ante los teutones, y un minuto después, empujó a su equipo para poder dar vuelta el resultado y eliminar a los campeones por 2 a 1.
En 1998, Brasil llegaba como último campeón y con serias oportunidades de repetir. Contaba con Ronaldo como figura, además de Cafú, Roberto Carlos, Rivaldo, y dejando a la figura del certamen anterior, Romario, fuera del equipo a pocos días del debut. Con todo eso, la canarinha lejos estuvo de exhibir su mejor juego, pero le alcanzó con algunas pinceladas de sus figuras para llegar a la final. Allí se encontró con un malestar previo de Ronaldo, quien fue tratado por un médico por haber tenido convulsiones en su habitación, y con una selección francesa que, además de ser local, tenía un gran equipo y a un intratable Zinedine Zidane, quien se lució con dos goles. Fue un 3 a 0 sin lugar a cuestionamientos.
Tuvo su revancha en 2002, en Corea del Sur y Japón, en un Mundial que tuvo arbitrajes muy polémicos. Sin embargo, el campeón defensor sufrió un fracaso estrepitoso al quedar afuera en la fase de grupos. Cayó en el debut por 1 a 0 ante Senegal, igualó sin tantos frente a Uruguay y luego perdió por 2 a 0 con Dinamarca, Un campeón que no tuvo respuestas físicas o futbolísticas, que llegaba como serio candidato tras haber ganado también la Eurocopa 2000. Brasil recuperó su trono con un Ronaldo recuperado de sus lesiones en la rodilla derecha (se llegó a pensar que nunca más jugaría al fútbol) y siendo el máximo goleador del certamen.
En 2006, los sudamericanos llegaban al Mundial de Alemania como serios candidatos. Un plantel galáctico, con Ronaldo y Ronaldinho en puntos muy altos, Kaká en gran nivel y un goleador temible como Adriano, era un serio aspirante al título. Pasó la fase de grupos sin sobresaltos, venció a Ghana en octavos de final con tranquilidad, pero en cuartos de final chocó con su sombra negra: Francia. El equipo galo, que venía de menor a mayor, fue muy superior al campeón, al que derrotó por 1 a 0 y lo dejó afuera. El conjunto bleu llegó a la final, pero chocó con Italia y su histórico catenaccio.
En Sudáfrica 2010 comenzaba el ostracismo de Italia. Con un juego deslucido, tal como le sucediera a Francia en 2002, igualó ante Paraguay y Nueva Zelanda para quedar afuera perdiendo con Eslovaquia por 3 a 2. Presentó un equipo sin recambio y que no mostró ni juego asociado, ni reacción anímica ante esa situación. Allí se impondría España, último campeón europeo, con una base repartida entre Barcelona y Real Madrid y cuyos jugadores más destacados salieron de la Masía, escuela de fútbol de Barcelona, ideada por el inigualable Johan Cruyff.
Tras volver a obtener la Eurocopa en 2012, España se aprestaba a defender su título en Brasil 2014. Sin embargo, recibió un fuerte cachetazo de los Países Bajos, a quienes habían vencido en la final en Sudáfrica, por 5 a 1. Imposibilitados de recuperarse de ese golpe, quedaron eliminados ante Chile por 2 a 0. Cerraron su participación con una goleada frente a Australia por 3 a 0. Allí, Alemania se llevó el título, con una histórica goleada a la selección local, en una semifinal jugada en Belo Horizonte, por 7 a 1.
En Rusia 2018, Alemania fue la sorpresa en cuanto a la decepción del Mundial. Cayó ante México por 1 a 0 en el debut, venció a Suecia por 2 a 1 y, teniendo serias oportunidades de clasificar a octavos de final, perdió por 2 a 0 ante Corea del Sur. Careció un poco de suerte, pero lejos estuvo de ser el equipo apabullante de Brasil 2014. En esa edición, Francia fue el campeón armando una base que se mantiene hasta la actualidad. Los europeos fueron de menor a mayor y obtuvieron el certamen con total justicia.
Y eran número puesto para ser el tercer equipo en ser bicampeón en la historia. En Qatar, estuvieron a una definición por penales de conseguirlo. Pero el fútbol tenía una deuda pendiente e impostergable: la consagración de Lionel Messi como campeón del mundo con la selección argentina. La albiceleste volvió a ser monarca después de 36 años y ahora se apresta a defender su título. ¿Cómo le irá?
El Puma
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