PRISCILA, CAPÍTULO 3
Por la tarde, Priscila tomó a Nicole y se dirigió a la casa de Toto. Este, feliz de saber de esa presencia, se apersonó en la puerta. "Disculpá que te moleste, Toto, arrancó ella, tengo que hacer algunas cosas y quería pedirte si me podrás tener a Nicole por un rato. Quedate tranquilo que ella se porta muy bien. - No te hagas problema, que nos vamos a llevar bárbaro y vamos a ser muy buenos amigos. - ¡Ay, Toto! ¡Sos un amor! ¡Muchísimas gracias!" No le alcanzaron los pies para salir rápido y dejar a Nicole allí. Toto, feliz de tener esa responsabilidad, hizo pasar a la niña y estaba rebosante de simpatía. Doña Elisa, quien nunca dejaba escapar detalle, no estaba muy feliz con esto. Se acercó a su hijo y le susurró al oído: "Se están aprovechando de vos". - No, mamá. Despreocupate". Doña Elisa no quería discutir con Toto. Se quedó con la respuesta que estuvo a punto de darle: ¿qué clase de trámites tenía que hacer un domingo? Solo se resignó a ver como su hijo...