PRISCILA, CAPÍTULO 7
Toto estaba sirviendo el almuerzo para Nicole en el momento que sonó el timbre. Abrió la puerta y allí estaba Leopoldo. En cuanto este vio a la niña se dirigió hacia ella, sin presentarse ni saludar. Nicole salió corriendo y se aferró a Toto. "Vamos Nicole, dijo Leopoldo en forma cortante, nos vamos a casa". La chica se aferraba más fuerte y suplicaba: "Toto". Este intervino: "Disculpeme, pero yo no sé quién es usted y le pido que no la moleste. - Yo soy el padre y vengo a llevármela. - La madre me dio la responsabilidad. Solo se la voy a entregar a ella. - Mirá pueblerino, no tengo tiempo para perder con vos. ¡Dame a mi hija! - ¡No! - No sabés con quien te estás metiendo. ¡Dame a mi hija!" Ni bien terminó de decir eso, sintió un metal frío en la sien. "El que no sabe con quién se está metiendo sos vos, estirado, amenazó doña Elisa con la escopeta que usaba don Cristóbal para ir de cacería. Dejá en paz a la chica y a mi hijo, porque te vuelo la cabe...