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EL SECRETO DE OCTAVIO, CAPÍTULO 3 (FINAL)

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  No se anduvo con chiquitas y nos subió a su camioneta para llevarnos de nuevo al pueblo y al colegio. El viaje hasta la oficina del director, Lucas Brepsy, a quien aprodábamos nada cariñosamente "la rata tartamuda". En cuanto nos vio y escuchó a don Bernardo, su ceño se frunció más de lo habitual. Nos dio un sermón muy largo, más por lo nervioso que se puso que por el contenido en sí. Toto estaba al borde del llanto, Octavio miraba para otro lado por lo que la rata me miraba fijo a mí. "Se... señorita Cam... Cam... Campos, ordenó, llame a.… a.… a.… los pa... padres de estos... - Sí señor", respondió la secretaria. Pasaron unos instantes hasta que apareció Graciela, una mujer muy mirada por todos en el pueblo ya sea porque era atractiva y porque siempre usaba ropas que hicieran visible su figura. "Ay, por favor, exclamó ella en forma histriónica, ¡qué horror! Mi Octavito envuelto en un episodio como este... ¡Qué barbaridad! Señor Brepsy, no puedo creerlo. Esto...

EL SECRETO DE OCTAVIO, CAPITULO 2

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  Al día siguiente, me dirigí adonde estaban Toto y Octavio. "¿Nos vas a buchonear?", me preguntó Toto con cara de malo, a lo que le contesté que los iba a acompañar. Su expresión cambió drásticamente para pasar a felicidad. "¡Sí! Sabía que no nos ibas a fallar", exclamó contento. Octavio no parecía compartir esa alegría y se le notaba demasiado. Esperamos a que todos entraran y nos fuimos por la esquina opuesta a la plaza central. Enfilamos para la ruta caminando, riendo y contando historias. No había nadie, el camino parecía estar solo para nosotros. Tardamos un poco más de una hora en llegar a San Germán. Era un pueblo un poco más grande que el nuestro y al que solíamos venir con nuestras familias cuando no conseguíamos algo o para ver algún médico. Había un almacén grande, muy conocido que se llamaba "La Casa de Bernardo". Era una mezcla de almacén con bazar, muy grande. Solía venir con mis padres cada tanto. Lo miramos un rato antes de decidir entrar....

EL SECRETO DE OCTAVIO, CAPÍTULO 1

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  Esa mañana en clase, atrás de todas las filas, Toto y Octavio estaban insoportables. Haciendo ruidos de flatulencias o sonidos guturales, riéndose como los borrachos que veíamos los fines de semana en los distintos bares del pueblo, los profesores se cansaban de pedirles silencio. Hasta que llegó el director, pegó tres gritos y se acabó todo. Ellos seguían cuchicheando entre sí y riendo como dos estúpidos. Cuando usó el timbre para el recreo, seguían sentados ahí. Octavio hablaba en el oído de Toto y lo envalentonaba.  Cuando yo salía del aula, Toto me llamó. "Oíme Cabezón, ¿venís a San Germán mañana con nosotros?" Me quedé en silencio. Ante eso, Octavio susurró algo en el oído de Toto y él siguió: "Ya sabenos que el Cabezón es un cagón". Mi primer instinto fue salir de ahí y mandarlos a ambos donde se merecían, pero recordé que Toto era mi amigo. Hice lo que debí hacer desde un principio y me fui al patio. No hablé con ninguno de los dos en el resto del día. Volv...

LA VIDA POR LOS COLORES, CAPÍTULO 2 (FINAL)

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  Llegaron al estadio Mineirao unas horas antes para poder acomodarse dentro del pulmón que dejaron para los hinchas visitantes. Iban menos abrigados que en La Plata, pudiendo lucir sus camisetas rojiblancas. Aparecieron los dos equipos y el partido empezó. La dinámica era bastante parecida a la primera final y el primer tiempo terminó 0 a 0. Durante el entretiempo, Mecha parecía ida. Cristóbal lo notó y le preguntó. Ella volvió en sí y tranquilizó a su padre diciéndole que no era nada. Todo ese pequeño episodio quedó atrás apenas comenzó el segundo tiempo. Mucho más aún cuando Cruzeiro abrió el marcador.  Cristóbal se puso serio, Mecha estaba con la cabeza gacha y cara de resignación. La alegría era toda brasileña. "Encima de todo, vamos a tener que mentirle a mamá", le dijo ella con un tono de voz casi apagado. Él le sonrió y le acarició la larga cabellera consolándola. Estaba serio, pero muy tranquilo. El murmullo que los rodeaba cortó ese momento y ambos voltearon a mirar...

LA VIDA POR LOS COLORES, CAPÍTULO 1

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  El estadio único de La Plata estaba completamente lleno. Las noches de gloria se repetían 38 años después y las 52 mil almas que se juntaron en la ciudad de las diagonales tenían la misma ilusión. Los más grandes habían estado esperando este día como nadie. Los más jóvenes deseaban tener o, mejor dicho, continuar con el legado. En una de las plateas, un señor ya bastante mayor, acompañado de una mujer mucho más joven, ambos abrigados, pero con sendos gorros rojiblancos se encendían al grito de todo el estadio: "¡Estudiantes! ¡Estudiantes!" Cristóbal cumplió su deseo de ver a su querido pincharrata en otra final de la Copa Libertadores. Su espíritu aventurero estaba intacto, no así su salud. Había salido de su casa con el pretexto de visitar a su hija Mecha a Mar del Plata. No había mentido, pero había obviado la segunda parte: con ella se iban a ver la final entre Estudiantes y Cruzeiro. Cristóbal ya no era ese adulto joven, pero tenía las mismas ilusiones. Ya octogenario y...

CRISTÓBAL COLOMBO, CAPÍTULO 3 (FINAL)

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  - Sin embargo, mantuvo su lugar en la universidad, ¿verdad? - Así es. Me organicé porque ya llevaba mucho tiempo ahí. Me repartí entre la universidad y la escuela acá. Ahora ya voy menos, porque me jubilé. Aunque a veces vamos para ver a mi hermana y mis sobrinos. Y para ver a Estudiantes, también. - Con todo su conocimiento y sabiduría, ¿nunca pensó en meterse en la política? - ¡Ni loco! No me interesa y tampoco quiero salir manchado. Estoy bien así. Creo que aporto muchomás con lo que hice y hago, que sentado en una silla y sacándome fotos en algún evento o para empapelar el lugar con afiches. - ¿Le quedó algún sueño por concretar? - Mientras viva, siempre voy a soñar. - ¿Y ahora con qué sueña? - Sueño con ver progresar a mis hijos, tener nietos y poder seguir siendo útil. Y que Estudiantes vuelva a ganar la Copa Libertadores. - ¿Cómo definiría usted a cada miembro de su familia? - Elisa es una santa. Siempre respetó mi manera de ser y nunca buscó cambiarme. Me cuida como nadie...

JUGADORES QUE SE PUSIERON CAMISETAS OPUESTAS: FABIÁN CARRIZO, CAPITÁN EN BOEDO Y PARQUE PATRICIOS

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En 1983, Boca Juniors estaba en plena crisis institucional, la peor de su historia, a punto tal que pudo haber desaparecido. Con un plantel que no cobraba, una ciudad deportiva abandonada y un estadio que estuvo cerca de ser rematado debutaba en primera Fabián Carrizo, perteneciente a la sexta división Esto se dio en el marco de una huelga del plantel profesional. En los siguientes dos años, el volante central regresó a las divisiones inferiores y fue tenido en cuenta cuando llegó César Luis Menotti a la dirección técnica en 1987. El Flaco lo consolidó como el volante central del primer equipo y Carrizo le respondió con creces. Sin embargo, cuando Menotti se fue, a los siete meses de haber asumido, Boca se la pasó comprando volantes centrales y Carrizo perdió continuidad. En esos años, obtuvo la Supercopa en 1989 y la Recopa Sudamericana a principios del año siguiente. En 1990, ya sin lugar en el equipo "xeneize", pasó a San Lorenzo donde sí tuvo lo que necesitaba. Tanta fue ...