EL ARQUERO, CAPÍTULO 3
Se tomaron de la mano antes de darse un beso y apagar la luz. Don Cristóbal se durmió enseguida, doña Elisa no pegó un ojo en toda la noche. Al día siguiente, el Deportivo jugaba el primer partido del octogonal contra Policial de Fumarini. El modesto estadio del pueblo estaba completo. Banderas azules y negras flameaban detrás del arco que daba a la ruta. Toto salió a la cancha con el buzo rojo que usó toda la temporada, luciendo el número uno sobre su espalda. En cuanto llegó a ese arco, una gran ovación bajó desde la tribuna. Al haber salido primero en la tabla general, el Deportivo tenía ventaja deportiva hasta la semifinal. Si llegaba al partido decisivo, debía jugar un duelo de ida y vuelta definiendo en casa. El partido era reñido. Había más patadas que gambetas. Toto daba tranquilidad en el arco y, por momentos, jugaba para la tribuna, descolgando los centros con una sola mano, saliendo jugando con los pies o dejando de lado a los atacantes rivales, teniendo estos que ...