EN EL BANQUILLO DE LOS ACUSADOS, CAPÍTULO 9
Al día siguiente, se retomó el testimonio de doña Elisa. Ella se disculpó con el juez antes de continuar. Esta último aceptó y luego intimó al doctor Weber a no volver a provocar ni a este, ni a ningún otro testigo. El abogado asintió, mientras Octavio y Leopoldo se miraban y sonreían, cuales dos adolescentes en un aula cuando se ríen en el fondo y de cualquier cosa. Weber retomó. "Señora Colombo, ya nos dijo lo que piensa del señor Figueroa. ¿Usted le desea el mal? - No señor. Solo quiero que se haga justicia. - Gracias, no más preguntas". Un silencio incómodo se generó en ese momento. Octavio y Leopoldo se pusieron serios de golpe. Mientras Weber se acomodaba, ambos lo miraron fijo a lo que el letrado murmuró: "Calma, sé lo que hago". Sehón miraba de reojo la escena hasta que se levantó. "Señora Colombo, ¿puede contarnos un poco sobre el historial del señor Figueroa para con su familia? - Objeción, interrumpió Weber con un tono de suficiencia que molestó ha...