PRISCILA, CAPÍTULO 1
Toto madrugó ese sábado soleado. No quiso despertar a su madre, por lo que decidió salir a la vereda. Estaba en uno de sus momentos felices. Sentado en la puerta de entrada, se puso a mirar las calles desiertas de ese pueblo estacionado en el tiempo. Pensando en sus cosas, no reparaba demasiado en las personas que ocasionalmente pasaban por al lado sin saludarlo. Miraba un poco para cada lado hasta que fijó la vista al fondo de su calle, percibiendo una figura femenina acompañada de una criatura. Estaba serio, con expresión de curiosidad en su rostro. A medida que esas dos siluetas se iban haciendo más visibles, la expresión iba mutando a felicidad. Se frotó los ojos como queriendo dar crédito a lo que veía. Se levantó. La mujer y la niña que llegaban, estaban en la esquina. "¿Priscila?", sonrió Toto atónito. La mujer devolviéndole la sonrisa asintió con la cabeza y respondió: "¡Toto!" Ambos se dieron un cálido y sostenido abrazo. "¡Qué lindo verte!, retomó é...