OCTAVIO Y GRACIELA, CAPÍTULO 4
Allí encontró a Graciela sentada en el sillón del living, teniendo en la mesa una botella de whisky casi vacía al lado de un vaso medio lleno. Octavio respiraba con agitación, mientras que su madre, sosteniéndose del respaldo del sillón, lo miraba con enorme desprecio. Él no necesitaba hablar, su cara lo decía todo. "Debés estar pensando que sos un héroe, esbozó con un tono que denotaba una fuerte borrachera. Con todas las veces que te salvé, esto no es nada". Octavio miraba a Graciela fijo, casi sin pestañar. "Me vas a venir a juzgar vos a mí, continuó como podía. ¡Vos a mí! No te echaron del colegio gracias a mí. Entraste a la municipalidad por mí. Y osás cuestionarme. Hice todo por vos, mocoso desgraciado. No formé una familia por culpa tuya. No tuve una pareja por culpa tuya. Me tragué los peores sapos por vos. Y vos tenés el tupé de juzgarme. Saliste a tu padre, quienquiera que sea. Entre todos los imbéciles con los que salí en esa época, no hacían uno y vos tenés...