SI NO REACCIONA AHORA, ¿CUÁNDO LO HARÁ?
La selección italiana siempre se caracterizó por no tener puntos intermedios. Siempre fue a todo o nada. O la gloria o el fracaso. Sin embargo, siempre contó con buenos equipos y buenos jugadores. Con un estilo histórico que no es precisamente vistoso, pero muy efectivo, la squadra azzurra obtuvo 4 Mundiales y una Eurocopa jugando así (la restante que ganó, no fue con el famoso catenaccio). Sin embargo, al igual que sucediera con otras selecciones históricas, Italia perdió su sello distintivo. Su liga ha caído ya sea porque otras le arrebataron el poderío económico y porque sus equipos empezaron a practicar otra forma de jugar.
En esta ocasión, y por tercera vez al hilo, quedó fuera de la cita mundialista en repechaje. Quien lo dejó afuera fue Bosnia, una selección sin grandes luces, pero combativa y voluntariosa. En otra época, eso no hubiese sido un escollo, puesto que el combate estaba en el ADN del jugador italiano. En la actualidad, se ve más voluntarismo que combate. Si bien se puede hablar de azar en el fútbol, está claro que esta vez no fue una cuestión de eso último. Es más, en la previa, tanto de la zona de grupos como del repechaje, se podía asegurar que el elemento azaroso jugó a favor. Si en la zona de grupos, quien estuvo encima lo goleó en sus dos enfrentamientos, y en el repechaje pudieron tocarle rivales de más fuste como Turquía, Chequia, Eslovaquia, Polonia, Suecia o Dinamarca, no hay muchos elementos para decir que Italia no merecía estar en América del Norte. Después se podrá decir que Moise Keane tuvo la oportunidad para liquidar el partido cuando ganaba por 1 a 0, que no le quedó otra alternativa que replegarse tras la expulsión de Alessandro Bastoni, pero esos son episodios aislados.
La selección italiana siempre se caracterizó por tener un muy buen arquero, entre los que se pueden citar a Enrico Albertosi, Dino Zoff, Walter Zenga, Gianluca Pagliuca, Francesco Toldo o Gianluigi Buffon. Quizás es lo único, o de lo poco fuerte que le queda. En la actualidad, Gianluigi Donnarumma ocupa el puesto de todos estos próceres sin desentonar y siendo uno de los puntos más altos. También tenía como otro punto fuerte su defensa. Cuando se tiene en la última línea a jugadores de la talla de Gaetano Scirea, Giuseppe Bergomi, Franco Baresi, Paolo Maldini, Fabio Cannavaro, Alessandro Nesta, Antonio Cabrini o Giorgio Chiellini, es muy sencillo jugar defensivamente. El mediocampo siempre se caracterizó por tener un volante central fuerte, de marca pura y abastecedor de dos carrileros rápidos e incansables o de un creativo, denominado fantasista por los italianos. Ese jugador ya no se encuentra. El más parecido en la actualidad puede ser Sandro Tonali, pero sin llegar a ser un Andrea Pirlo, Alessandro Del Piero, Roberto Baggio, Giancarlo Antognoni, por ejemplo. Adelante siempre contó con un goleador implacable. Hoy en día cuenta con una dupla muy voluntariosa, pero no son artilleros como Paolo Rossi, Cristian Vieri, Filippo Inzaghi, entre otros.
El calvario mundialista, comenzó en Rusia 2018. En aquella ocasión, el equipo era dirigido por Gian Piero Ventura y el equipo no jugaba bien. Quedarse afuera ante Suecia en el repechaje no fue una sorpresa. Sí lo fue en 2022 cuando en la misma instancia perdió ante Macedonia del Norte, siendo el campeón europeo. ¿Esta vez fue sorpresa? Los nostálgicos por lo que alguna vez significó Italia en la historia de los mundiales, dirán que sí. Quienes vieron el andar del equipo durante las eliminatorias, con sendas caídas con goleada ante Noruega y el paupérrimo rendimiento durante la última Eurocopa, dirían que no. En el medio de los tres fracasos, 2018, 2022 y 2026, hubo actuaciones que invitaban a ilusionarse, pero que terminaron siendo espejismos. Equipos sin identidad, con niveles de juego muy lejos de lo que la historia indica y entrenadores que no dieron la talla, teniendo otros con sobrada jerarquía.
Si bien las camadas de juveniles que se vienen viendo en las últimas ediciones mundialistas y europeas parecen ser buenas, habrá que ver si el trabajo que se realiza en el paso a las mayores es lo suficientemente bueno para hacer regresar a la azzurra al lugar del que no debió irse. Es hora de que se reaccione, pero no desde la destrucción, sino desde la construcción. ¿De qué sirve cortar cabezas o pasar escobas, si no hay nada detrás? Cuerpos técnicos para revertir la situación hay de sobra. ¿Por qué no se pudo convocar a Carlo Ancelotti, por ejemplo? Cuando se convocó a los mejores entrenadores, fue cuando se obtuvieron los mejores resultados: Marcello Lippi en 2006 Antonio Conte entre 2014 y 2016 o Roberto Mancini son algunos de los ejemplos. ¿No hay figuras? No, pero hay algunos que pueden ser referentes como Donnarumma, Tonali o Federico Chiesa, como para armar un equipo alrededor de ellos. Si después de quedar afuera de tres mundiales consecutivos no se reacciona, ¿cuándo se hará?
El Puma
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