LA PESADA CAÍDA, CAPÍTULO 3
Después de renegar unos minutos, finalmente Octavio logró arrancar el auto y salió. Los dos policías lo seguían con las luces apagadas y a una distancia prudencial. A los pocos kilómetros se detuvo al costado de la ruta. El Petaco y Cosco también lo hicieron y se estacionaron en la banquina. "¿Qué está bajando de atrás?, preguntó Cosco. - Es lo que voy a averiguar. Vos quedate acá. Yo lo voy a seguir y a filmar. Estate atento a todo. - Sí, señor". Octavio se internó con la bolsa cargada al hombro hasta llegar a su lugar de siempre. Tiró la bolsa y sacó el cuerpo de Nicanor Weber. El Petaco filmaba. Octavio sacó una botella de kerosene y se la esparció a todo el cadáver. Prendió un fósforo y, en el acto, se esparció una gran llamarada. Una sonrisa perversa se dibujó en el rostro muchas veces inexpresivo de Octavio. La misma mueca de satisfacción aparecía en el Petaco. Su instinto lo llevó adonde quería llegar hacía mucho tiempo. Después de unos minutos solo quedaban las ceni...