UNA NUEVA VIEJA APUESTA


Desde 1989, cuando César Luis Menotti dejó de ser el entrenador de River, el club tomó como política prioritaria contratar directores que fueran jóvenes hombres de la casa, muchas veces con poca experiencia. Así asumió Reinaldo Merlo, quien más partidos disputó como jugador en el club, con Norberto Alonso, emblema si los hay, como ayudante de campo. Durante los seis meses que "Mostaza" estuvo manejando el plantel, el equipo se encontraba en la segunda posición, detrás de Independiente por un punto. El ex volante central se marchó tras las elecciones y la derrota del oficialismo. Sin embargo, la nueva conducción siguió con la misma apuesta y contrató a Daniel Alberto Passarella. El "Gran Capitán", quien había dejado de jugar seis meses antes, tomó la posta y llevó al equipo a consagrarse campeón. En los cuatro años que el "Kaiser" dirigió a River, siempre fue protagonista, obteniendo tres títulos locales, una semifinal de Copa Libertadores y una final de Supercopa de Campeones de América. Eso llevó al ex defensor central a dirigir a la selección argentina. Lo reemplazó por corto tiempo su ayudante de campo, Américo Rubén Gallego, quien consiguió un campeonato en forma invicta. Tras la marcha del "Tolo" para acompañar a Passarella a la selección, se apostó por alguien ajeno a la casa como Carlos Babington. El ciclo no fue exitoso y se recurrió nuevamente a la fórmula original. El elegido, Ramón Ángel Díaz.

El "Pelado" tuvo tres ciclos exitosos en Núñez. Cuatro títulos locales, una Copa Libertadores, una Supercopa de Campeones de América (la última edición que se disputó) en el primero de ellos. Un campeonato local en cada uno de los restantes fue el balance de la era del riojano en el club. Leonardo Astrada fue el siguiente, con un título obtenido y una semifinal de Copa Libertadores en la primera etapa del ex volante central y una muy poco feliz segunda etapa, con un club que estaba a la deriva y peleando por no descender. La pesadilla llegó y con ella, otra vez la misma apuesta. El fierro caliente lo tomó Matías Almeyda, asumiendo la conducción del equipo para regresar a la institución a la primera división. Lo hizo y, a los pocos meses después, fue despedido por teléfono. Tras el último ciclo de Ramón Díaz, asumió Marcelo Gallardo, otro de los entrenadores originarios de la institución. Con el "Muñeco", en su primera aventura con el buzo de director técnico en Núñez, obtuvo un campeonato local, ganó tres veces la Copa Argentina, dos veces la Copa Libertadores, tres veces la Recopa Sudamericana, una Copa Sudamericana, una Copa Suruga Bank (disputada entre el campeón del fútbol japonés y el campeón de la Copa Sudamericana), dos Supercopa Argentina y un trofeo de Campeones. Su segundo ciclo fue más breve y sin títulos.

Cuando se fue Gallardo, asumió Martín Demichelis, otro hombre de la casa, con el que se obtuvo una liga, un trofeo de Campeones y una Supercopa Argentina. Sus números fueron buenos, pero tras revelar situaciones que sucedían en el vestuario a un grupo de periodistas, el plantel comenzó a desconfiar de él hasta que se dio lo inevitable: el ex defensor tuvo que marcharse. Regresó Gallardo y luego asumió Eduardo Coudet, con pasado en Núñez como jugador. Sin embargo, el ciclo del "Chacho" no cumplió con las expectativas.

Ahora, el equipo está quedando fuera de los playoffs del torneo Clausura de la Copa de la Liga y fuera de las competencias continentales. Aún lo puede revertir, aunque no será fácil. La dirigencia actual, desorientada y necesitada de un golpe de timón, no irá en busca de ningún entrenador, sin que apostará, aunque sea de forma interina, por otro hombre de la casa y sin experiencia previa: Leonardo Ponzio. El ex mediocampista central dirigirá al equipo hasta fin de año. No son pocos los que aventuran que, en caso de éxito en lo que queda del año, Ponzio quede en forma definitiva. Quien fuera capitán y emblema del club tendrá una tarea por demás complicada. Deberá rencausar a un plantel que se nota perdido en la cancha y tratar de clasificar a los playoffs. La apuesta es alguien nuevo, la forma es la vieja y tradicional que muchos éxitos le han dado a River. ¿Qué pasará con esta nueva vieja apuesta?

El Puma

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