PRISCILA, CAPÍTULO 8 (FINAL)
El Petaco levantó a Priscila, que respiraba con dificultad. Su rostro estaba todo ensangrentado y no podía tenerse en pie. El comisario logró llevarla como pudo a la jefatura donde el doctor Passerieux esperaba. En cuánto el médico la vio, exclamó: "Por el amor de Dios, ¿quién fue la bestia que te hizo eso?" Quienes estaban presentes se sorprendieron, era la primera vez que veían a Bernardo Passerieux con algún rasgo de humanidad. Priscila a duras penas podía hablar. El Petaco Nannini llamó en ese momento a doña Elisa para contarle lo sucedido. Ella se apersonó a los pocos minutos y vio con horror como había quedado Priscila. Se interesó de la situación y habló con todos ahí. Pidió expresamente que Toto no se enterara. Antes de irse, se acercó a Priscila y, tomándola de ambas manos, le prometió que cuidaría de Nicole mientras ella se recuperaba. Tras unos días, Priscila se recuperó y tomó la decisión de irse a San Germán por un tiempo para luego desaparecer una vez que esté...