TOTO, CAPÍTULO 14
Al día siguiente, volvimos a despertarnos tarde. El ruido de la tormenta fue lo que me despertó. Mecha siguió unos minutos más antes de preguntarme en un tono algo burlón si me asustaban los truenos. Ya me tenía que volver a Buenos Aires, a más tardar, dos días después. Miraba la ventana y como caía la lluvia. Ahí recordé el día en que me fui. También caía un tremendo aguacero. Salí de mi casa rápido aquel día. No me despedí de nadie. Había terminado las clases el día anterior. A nadie le comenté que me iba. Los que se iban a estudiar, rumbearon para La Plata, en su mayoría. Mi último año fue el peor de todos. No me daba casi con nadie. Tenía la decisión tomada desde el verano anterior. Me senté con mis padres en el living y les plantée que mi opción era Buenos Aires y que me iba solo, que no me quería cruzar con nadie del pueblo. Ni siquiera volví durante el verano. Había dejado Villa Yapur para siempre. O eso creía yo. Hasta que aparecieron las redes sociales y el bichito empez...