NO MERECE TENER ESTE FINAL, PERO SE LO ESTÁ BUSCANDO
Dueño de 5 Balones de Oro, goleador histórico de la U.E.F.A Champions League, ganador de múltiples trofeos en una década jugando para Real Madrid, autor de 101 goles en tres años en Juventus, ídolo en su primera etapa en Manchester United, campeón europeo con su selección, son algunos de los logros de este gran profesional y delantero que dio el fútbol mundial. Sin embargo, el paso del tiempo no perdona a nadie y, en algún momento, todo se acaba. El final puede ser con toda la gloria, decoroso, triste o patético. Cada uno lo elige y lo puede hacer con sabiduría o en forma forzada. Está el famoso dicho "se retira o lo retiran".
Cristiano Ronaldo es conocido por sus virtudes dentro de una cancha. Goleador implacable, dueño de una potencia desmedida en cada uno de sus remates, gran cabeceador, atleta de primerísimo nivel y enorme profesional son varias de sus virtudes. Su defecto, que se está haciendo cada vez más visible en el último tiempo, es su narcisismo. Ya no es indispensable ni para su selección, ni para los clubes europeos. Y cuando uno ya no puede hacer, es más fácil hablar. Y allí mostró la hilacha. Declaró que, gracias a él, Portugal levantó trofeos. Los números no mienten y es cierto que el combinado lusitano ganó sus tres títulos con él, ya sea dentro de la cancha o formando parte del plantel. Las ironías del destino hicieron que lo fuera sin ser determinante en esas conquistas, cometiendo un acto de justicia hacia el fútbol (su carrera merecía, por lo menos, un título con la selección) aunque no del todo. Cuando en 2016 Portugal venció a Francia en la final de la Eurocopa, Cristiano Ronaldo se lesionó en el primer tiempo y tuvo que salir, no pudiendo ayudar o gravitar en el partido. Durante ese certamen, el atacante hizo solo 3 goles en 7 partidos (una cifra demasiado baja para el momento en el que estaba) y estuvo por debajo de lo que podía dar. Aun así, ese título en su palmarés es un acto de justicia en la historia del fútbol.
Es un error histórico y de concepto pensar que la selección de Portugal era inexistente antes de la llegada de Cristiano Ronaldo. Los lusos contaron con enormes figuras como Eusebio - máximo goleador del Mundial de 1966 -, Luis Figo, Rui Costa, Paulo Futre, Pauleta, Simao Sabrosa, entre otros, y han sido protagonistas en varias Eurocopas. Sí es cierto que los títulos llegaron con él como capitán.
Su gran profesionalismo y su físico privilegiado lo ayudaron a jugar en buen nivel durante mucho tiempo. Sin embargo, el paso del tiempo no perdona a nadie. En el último Mundial se lo vio estático, lento y más siendo un estorbo para su equipo que una ayuda. Sin embargo, su obsesión por llegar a los 1000 goles (no le falta mucho para conseguirlo) y esa "rivalidad" con Lionel Messi, inventada por la prensa madridista, le impiden ver la realidad: ya es hora de pensar en el día después. Nadie le va a quitar lo bailado, lo que consiguió quedará escrito en forma indeleble, sin embargo, su presente dista mucho de su época de gloria de antaño. Sus actitudes recientes con su selección están muy lejos del profesionalismo del que siempre profesó.
Este fantástico goleador, con una carrera brillante, no merece ser opacado por este presente futbolístico, pero cada uno va trazando su destino y él mismo, con sus últimas elecciones, se está buscando un final muy triste, solitario y paupérrimo.
El Puma
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