¡GRACIAS Y HASTA SIEMPRE!

 


Imagen: Diario AS

Lionel Messi se despidió de la selección argentina en el estadio Monumental. Fue ante Benin con una goleada por 3 a 0. El máximo goleador histórico marcó el tercer tanto de penal. Se termina una era gloriosa de la selección, donde se obtuvieron dos Copas América, un Mundial, una Finalissima y una medalla dorada olímpica. Culmina una historia larga, llena de obstáculos, pero con final feliz.

El 17 de agosto de 2005, en Budapest, Hungría recibía a la selección argentina para un partido amistoso. El equipo dirigido por José Néstor Pekerman estaba cerca de lograr la clasificación para el Mundial que se disputaría en Alemania el año siguiente. Allí, una joven promesa, que había sido tentada para ponerse la camiseta de la selección española, hizo su debut con el conjunto albiceleste. Un joven rosarino, radicado en Barcelona, cuyo ídolo era Pablo Aimar, estaba por entrar a jugar. El entrenador lo hizo entrar, sin embargo, no pasó ni un minuto que el jovencito surgido entre la cantera de Newell´s Old Boys y la Masía, se marchaba de nuevo al vestuario, expulsado tras forcejear con el húngaro Vilmos Vanczak. El árbitro alemán Markus Merk no tuvo contemplaciones y envió al muchacho a las duchas, habiendo estado 47 segundos en cancha. El adolescente estaba tan contrariado y temeroso de que nunca más lo volvieran a convocar, según declaraciones de sus compañeros, era nada más y nada menos que Lionel Andrés Messi.

Pekerman, quien consideró que la expulsión había sido exagerada, no solamente lo volvió a llamar, sino que también lo llevó a la cita mundialista en Alemania. Allí ingresó algunos partidos desde el banco de suplentes, marcando un gol contra Serbia y Montenegro. Sin embargo, al seleccionador de antaño, se le reprochó que no lo haya hecho ingresar en su duelo de cuartos de final ante Alemania, cuando el equipo sudamericano se quedó afuera por penales. Al año siguiente, la selección argentina, esta vez de la mano de Alfio Basile, disputó una memorable Copa América, floreándose y venciendo categóricamente a sus rivales, hasta que apareció su entonces bestia negra: Brasil. La canarinha se impuso por goleada en el partido decisivo y postergó la posibilidad de que Messi levantara su primer trofeo con la camiseta albiceleste. Poco tiempo después, una caricia: se obtuvo la medalla dorada en Beijing 2008. El Mundial siguiente, en Sudáfrica, en una medida más populista, demagógica y apelando a la "mística", se nombró como entrenador a Diego Armando Maradona. El ex capitán campeón del mundo estaba muy lejos de ser como director técnico lo que fue como jugador y se terminó viendo eso en ese Mundial. Con un equipo lleno de estrellas, pero dejando afuera a otras varias de forma inexplicable, Maradona y el equipo se volvieron en cuartos de final con una goleada en contra propinada por Alemania. 

El tránsito entre el 2010 y 2014 fue tormentoso al principio. Asumió Sergio Batista en reemplazo de Maradona y no hubo demasiada diferencia. Mientras tanto, una gran generación comandada por Messi era desperdiciada. En 2011, Julio Grondona, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (A.F.A) designó a Alejandro Sabella como entrenador. Con "Pachorra", se volvió a encarrilar la marcha. El ex entrenador de Estudiantes y ex ayudante de Daniel Passarella, nombró como capitán a Messi y afianzó al grupo de grandes figuras alrededor de la Pulga. Jugadores indiscutidos como Sergio Agüero, Gonzalo Higuaín, Javier Mascherano o Ángel Di María, se habían convertido en sus laderos. Todos con enormes presentes en sus clubes, parecían que le iban a devolver la gloria perdida. Estuvieron cerca tres veces. Cayeron ante Alemania en la final del Mundial, en Brasil, por 1 a 0 y padecieron desde el punto del penal en dos finales de Copa América ante Chile. Messi era figura, pero al no ganar títulos, era vilipendiado por una prensa mediocre y exitista. Agobiado, el rosarino anunció dentro de la cancha - el susodicho periodismo necesitaba un titular urgente y qué mejor que obtenerlo en caliente - que se iba de la selección. Sin embargo, al mes siguiente, estaba de nuevo con la camiseta puesta y marcándole un gol a Uruguay en el duelo por las eliminatorias. 

Desde ese fatídico momento hasta 2018, se volvió a perder la brújula. Gerardo Martino, quien había asumido en lugar de Sabella en 2014, renunció y desde la A.F.A, intervenida por una denominada "comisión normalizadora" se designó a Edgardo Bauza. El ex entrenador de Rosario Central y San Lorenzo no duró demasiado y en cuanto asumieron las nuevas autoridades encabezadas por Claudio "Chiqui" Tapia, fue reemplazado por Jorge Sampaoli. Con el oriundo de Casilda reinó la anarquía absoluta. Sin embargo, la "prensa especializada" que analiza en base a resultados y no al proceso, cargó las tintas contra Messi y el "club de amigos" (todos los jugadores de jerarquía mencionados anteriormente). 

Tras el fracaso de Rusia 2018, asumió uno de los ayudantes de Sampaoli, sin experiencia previa en ningún lado, pero con pasado en las selecciones nacionales como jugador, especialmente en las juveniles: Lionel Scaloni. La medida no era, en la previa, la más acertada. Sin embargo, el entrenador armó un cuerpo técnico serio y trabajador. En silencio y entendiendo que Messi debía ser el emblema del equipo, contrariamente a los sabios con micrófono que pedían (algunos de ellos) que el rosarino no volviera nunca más a vestir la albiceleste. Allí la historia se revirtió: se levantó la Copa América en 2021 y 2024, la Finalíssima en 2022 y la Copa del Mundo en 2022. Messi revirtió crítica sin sentido por elogios desmedidos. Con fútbol, gambeta, goles, asistencias y liderazgo indiscutido, el actual jugador de Inter Miami calló voces sin sentido, desplegó su repertorio y logró todo lo que se propuso desde que era niño. De la expulsión inicial ante Hungría, pasando por las finales perdidas, hasta el partido ante Benin en el estadio Monumental, pasaron 21 años. Su último gran logro fue el Mundial disputado meses atrás, donde con 39 años demostró que todavía está vigente. Está con un nivel en el que podría, si quisiera, continuar. Pero su sabiduría lo lleva a retirarse a tiempo, a irse él y no a que lo retiren. 

Ahora comenzará una nueva era. Messi continuará jugando en la liga de Estados Unidos hasta que termine su contrato. Después se verá. En la selección disputó 206 partidos, convirtió 125 goles, realizó 66 asistencias, disputó 6 mundiales (ganando uno y disputando otras dos finales), 7 Copa América (con 2 títulos y 3 finales disputadas), un Juego Olímpico donde obtuvo la presea dorada y una Finalissima ganando el título ante Italia. Como reza una conocida canción "todo concluye al fin". Los amantes del fútbol argentino disfrutaron de un fenómeno único e irrepetible y tendrán para toda la eternidad este recuerdo indeleble. Solo una cosa se le puede decir a Lionel Messi: gracias y hasta siempre.

El Puma


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