YA NO TIENEN CON QUÉ CARGARSE
"Te fuiste a la B", dicen unos desde el 26 de junio de 2011. "Moriste en Madrid", responden los otros desde el 9 de diciembre de 2018. Ambos se quedaron estacionados en esas frases y no evolucionaron. Los dos equipos más grandes de la Argentina siguen hablando del pasado, mientras el presente es bastante lastimoso.
Boca, después de perder esa final de Copa Libertadores, depuró un gran plantel, con jugadores de calidad y jerarquía, que ponía al club entre los cuatro mejores de América. Pero como se trataba de un equipo "perdedor" (de una vez por todas hay que eliminar del credo popular que el segundo es el primero de los perdedores), se deshicieron de jugadores como Wilmer Barrios, Pablo Pérez, Nahitan Nández, Carlos Izquierdoz, por nombrar algunos. Esa derrota sumada a la eliminación al año siguiente también por su clásico rival en... ¡semifinales!, le costó el cambio de presidencia. Si venía un ídolo histórico, iba a saber cómo enderezar el barco y "recuperar la mística copera". Sin embargo, desde que llegó Juan Román Riquelme, primero a la vicepresidencia y luego a la presidencia, Boca pasó a ser uno de los tres mejores equipos del continente, a no ganar un título en cuatro años, a perder partidos que en otro momento de su historia hubiesen sido impensados y a que le perdieran el miedo incluso jugando en la Bombonera. Pero se ríen de River porque ellos son los que no tienen descensos en su haber.
River, después de perder la categoría, se reconstruyó y resurgió de las cenizas, no solamente regresando a primera división, sino siendo campeón local, de la Copa Sudamericana y de la Copa Libertadores en dos ocasiones, derrotando a su rival de siempre en la final. "Después de esto, ya no hay más nada", decía su entonces entrenador Marcelo Gallardo. Y, por lo visto, tenía razón. Desde ese entonces, el hincha "millonario" se la pasó mofándose de su eterno rival por haber perecido en la "final eterna ante la vista de todo el mundo", en Madrid. Desde ese entonces, empezó a caer y evocando ese recuerdo que cada vez se ve más borroso. Se dejó de lado la esencia que era traer poca cantidad, mezclar juventud con experiencia y subir chicos de la cantera. Se empezó a traer de vuelta a los "héroes de Madrid", a ex River con varios años y lesiones más encima y a gastar fortunas en refuerzos que no rindieron lo esperado. Ahora cambió la presidencia y esta misma se rige más por los dictados de algunos periodistas y de las redes sociales. "Hay que hacer limpieza" se lee en ese infinito e incierto mundo de las redes. Y los dirigentes obedecieron. Apartaron del plantel a ¡15 jugadores! Y ahora, que chocaron con la realidad, hasta se habla de "amnistía" para varios de ellos.
El Bover, como llaman a los dos más grandes quienes no son hinchas de ninguno de los dos, es un cabaret. Dirigentes que se mueven al ritmo de las inquietudes de la gente y de las críticas mediáticas, entrenadores que no dan en la tecla y sienten la espada de Damocles. Proyectos que no se cumplen e impaciencia que son proporcionales a la incapacidad y el miedo de directivos, por un lado. Por el otro un régimen personalista, manejado por la soberbia de un déspota que se cree más importante que el escudo. Así está el Bover. Unos están repitiendo la experiencia y aún están a tiempo de cambiar. Pueden todavía agarrarse de dirigentes experimentados de su espacio para encarrilar el tren. Deben aprender a contener el aluvión de críticas y apoyar a un proyecto, si es que tienen uno. Los otros también pueden salvar las papas ya que tienen las elecciones dentro de un poco más de un año. "Tiene que seguir (Juan Román) Riquelme porque del otro lado están (Mauricio) Macri y las S.A.D (Sociedades Anónimas Deportivas)" repiten los periodistas adeptos al titular "xeneize", como si el hincha fuera tonto y no supiera que Macri no solo fue el mejor presidente que tuvieron en los últimos 30 años, sino que, tras 12 años de manejar el club, jamás siquiera mencionó la posibilidad de privatizarlo.
En el medio están los hinchas y su desconcierto. Se burlan de unos cuando pierden, pero el vuelto es idéntico. En el torneo Clausura, River debutó con una derrota en el estadio Monumental ante Barracas Central, brindando un espectáculo tétrico. Al día siguiente, Boca fue goleado por Deportivo Riestra en el Bajo Flores y cumplió una actuación paupérrima. Lo que será el presente de ambos, que siguen con el disco rayado del 26 de junio de 2011 y el 9 de diciembre de 2018. Estamos en 2026 y los hinchas de ambos ya no tienen con qué cargarse.
El Puma

Gracias
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