UNA CLASIFICACIÓN NO APTA PARA CARDÍACOS

 


Sin juego, pero con corazón, Argentina pasó a cuartos de final. Perdía 2 a 0 y tenía un panorama oscuro. Apareció el campeón con su chapa y lo dio vuelta. Ahora espera por Colombia o Suiza.


Argentina pasó a los cuartos de final de la Copa del Mundo tras vencer a Egipto por 3 a 2. En un comienzo con dudas, los africanos primerearon y se pusieron en ventaja con un cabezazo de Yasser Ibrahim, quien anticipó a Lisandro Martínez y dejó sin reacción a Emiliano Martínez. Por primera vez en la era de Lionel Scaloni como entrenador albiceleste, Argentina se encontraba en desventaja. Llegó una reacción inmediata con una internada de Nicolás Tagliafico quien fue derribado dentro del área y el árbitro francés François Letexier cobró penal. Lionel Messi pateó, pero el arquero Mostafa Shobeir adivinó y atajó el remate del capitán argentino. Desde ese momento, Egipto se agrupó bien atrás, agazapado para el contragolpe, mientras que Argentina llegaba con dominio de posesión de pelota, aunque intrascendente. El final del primer tiempo avizoraba el posible sufrimiento.

En el complemento, los albicelestes salieron a buscar el empate sin demasiado criterio. Mientras tanto, los africanos, cada tanto, salían rápido de contragolpe mostrando las falencias de la última línea albiceleste y los espacios que esta última dejaba. Egipto se puso 2 a 0 enseguida, pero el árbitro francés, a instancias del VAR, anuló el tanto porque la jugada se inició con una infracción a Lisandro Martínez en ataque. Lejos de hacer reaccionar al campeón defensor, el partido siguió igual y Egipto finalmente se puso 2 a 0 con un tanto de Mostafa Ziko. Faltaban 22 minutos y el panorama era negro azabache.

Los africanos eran rápidos contragolpeando y pudieron haber aumentado la diferencia. Sin embargo, en el último cuarto de hora, el entrenador Hossan Hassan bajó la persiana y sacó de la cancha a Haissem Hassan, quien era el dolor de cabeza más grande que tenía la defensa argentina con sus arranques explosivos. Cuando parecía que la persiana ya estaba baja, vinieron los últimos 12 minutos que fueron un aluvión de goles. Primero Cristian Romero de cabeza encendió la esperanza de una remontada que parecía imposible. Luego Lionel Messi se tomó revancha del penal errado en el primer tiempo y empató el trámite, desatando la algarabía de los hinchas argentinos que acompañaron en Atlanta y los que lo seguían por todos los rincones del planeta. Finalmente, fue Enzo Fernández con un cabezazo a quemarropa el que selló el 3 a 2 definitivo en tiempo de descuento. 

Los egipcios, que tenían todo bajo control quedaron atónitos. Argentina, sin un juego avasallante, pero con gran corazón, dio vuelta el marcador y le puso a este triunfo y a esta clasificación un gran componente épico. En el deporte reza un viejo adagio, una frase hecha y repetida, pero que aplica en esta ocasión: jamás se debe subestimar el corazón de un campeón. Fueron 90 minutos de épica, garra, corazón y, especialmente, no apto para cardíacos. 

El Puma

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