PENSANDO EN VOZ ALTA: ¿Y AHORA?
Si hay algo que es gratuito es hablar. Y algunos abusan de ello inventando teorías conspiranoicas y repitiéndolas como aplicados alumnos de Joseph Goebbels para que mucha gente las crea. Desde el Mundial de Qatar, que payasos mediáticos disfrazados de periodistas, influencers sueltos de cuerpo y sin que se les moviera un músculo de la cara llenando las redes sociales de calumnias. Algunos incluso faltando el respeto a la Argentina y a su historia más allá del fútbol. Si la selección albiceleste llegó a tres finales de las últimas cuatro ediciones de la Copa del Mundo, no fue obra y gracia ni de la casualidad, ni de un fraude, ni de un arreglo. Fue simplemente porque formó muy buenos equipos alrededor del mejor jugador del mundo en estos tiempos. Tal como sucediera en 1986 cuando Diego Armando Maradona estaba en la cresta de la ola.
El periodismo tiene que refundarse y volver a sus fuentes. Debe dejar de ser un patético espectáculo con personajes gritones y sin argumentos. Y, por sobre todas las cosas, no se pueden dar noticias solo para tener la primicia tal como sucediera a comienzos del Mundial donde se difundió la muerte del padre de Lionel Messi. La difusión de las noticias debe ser con suma responsabilidad. Luego, no se puede decir en un canal de televisión que un Mundial está arreglado sin contar con pruebas, solo porque no les gusta determinado equipo. Eso es para un grupo de amigos fanáticos que se junta en un café a debatir.
Dicho todo esto, ¿dónde se van a meter todos los que dijeron que este Mundial estaba comprado por Argentina? ¿Qué van a decir ahora? Que pueda haber cosas turbias, como que revoquen una tarjeta roja de un jugador porque el presidente de ese país (uno de los organizadores) lo disponga, pero la justicia divina suele poner las cosas en su lugar. Esa decisión no impidió que esa selección se fuera eliminada por goleada. La dirigencia del fútbol a nivel regional o mundial no está limpia y hubo sobradas pruebas de ello, sin embargo, poco puede decir que eso ayudó a equipos a ser campeones. Se dijo que Italia ganó en 1934 con la ayuda de Benito Mussolini y porque era local. Ahora, ¿alguien se fijó que esa selección repitió el título en 1938 en territorio hostil? El equipo azzurro no necesitó de Mussolini ni de nadie. En 1978 se dijo que hubo un partido arreglado y que por eso Argentina fue campeón. La albiceleste volvió a levantar la copa poco tiempo después. No hizo falta ningún arreglo.
En 2014, 2022 y 2026 Argentina disputó la final del Mundial siendo el único equipo no europeo en participar en esa instancia. Es más, la selección sudamericana fue la única que se plantó de igual a igual con las potencias del Viejo Continente, cosa que ni siquiera Brasil pudo hacer, siendo el seleccionado que más mundiales ganó. Y no fue ni casualidad, ni arreglo, ni amistad con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino como se dijo en forma desvergonzada. El Mundial disputado en América del Norte arrojó un gran equipo campeón que fue España, sin ayudas, sin amaños, con juego. De la misma manera en que Argentina lo hizo en todo este tiempo. Lo peor de todo es que siguen hablando de Argentina en lugar de hablar de España y su gran logro, mediante un buen nivel de juego, con mucha posesión de pelota, paciencia y, sobre todo, de la gran base que armó pensando en los siguientes mundiales. Ellos siguen hablando mal de Argentina. Lo mejor que pueden hacer todos esos impresentables, desagradables y payasos es llamarse a silencio. Y si van a hacer acusaciones, muestren pruebas concretas y no interpretaciones de imágenes.
El Puma
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