PENSANDO EN VOZ ALTA: LOS LLORONES DE SIEMPRE
"Que Argentina compró el Mundial de Qatar", "Argentina está comprando este Mundial también". "Siempre le regalan penales a (Lionel) Messi". "(Gianni) Infantino es amigo de Messi". ¿Cuántas veces se escucharon y escuchan esas frases? ¿Quiénes las pronuncian? ¿Con qué objetivo repiten esas consignas? Para la primera pregunta, la respuesta es varias al día. Las pronuncian influencers, personajes con micrófono mal llamados periodistas, la mayoría de ellos simpatizantes de Real Madrid o fanáticos de Cristiano Ronaldo, más conocidos como bicho lovers. El único objetivo de repetir esas frases una y otra vez es instalarla como una verdad absoluta. Ni Joseph Goebbels pudo encontrar un mejor ejemplo a su conocido adagio: "Una mentira repetida mil veces, se convierte en verdad". Supuestamente, según estos personajes, todo equipo que enfrenta a la Argentina es perjudicado indefectiblemente. Lo más curioso es que los más "perjudicados" fueron los que jamás abrieron la boca. Francia quedó afectado con la final perdida desde el punto del penal, sin embargo, no hay registros de periodistas galos, o jugadores, o el mismo Didier Deschamps, entrenador de les bleus se manifestaron respecto de algún fallo que, supuestamente, los habría perjudicado.
El único que se manifestó al respecto pocos días atrás, fue el director técnico de Egipto Hossam Hassan, quien fue rápidamente replicado por José Mourinho. El entrenador aseguró, sin prueba alguna, que el partido estuvo amañado y que, según él mismo, se vio más que claramente. A lo que el ex entrenador multicampeón en Europa le respondió que, si en 12 minutos a su equipo le hacen tres goles, será que debería hacer una autocrítica en lugar de buscar culpables afuera. Egipto derrotaba a Argentina por 2 a 0 faltando 12 minutos para el final y parecía tener la situación bajo control. Sin embargo, ya sea por fallas defensivas, como por aciertos albicelestes, terminó perdiendo 3 a 2. Una de las quejas fue que le anularon un gol a los africanos cuando el partido estaba 1 a 0 y el VAR invalidó el tanto porque la jugada comenzó con una falta a Lisandro Martínez, cosa que se vio claramente en la repetición, donde el defensor argentino sufrió un pisotón y fue derribado. En la jugada del último gol, Mohammed Salah entró al área albiceleste y perdió la pelota con Julián Álvarez, quien, una vez que se adueñó del balón, chocó su pie con el delantero egipcio. Agarró la pelota y no fue falta. Y el cliché de que a Messi le regalan penales no pudo faltar. Hubo un claro penal a Nicolás Tagliafico y ni siquiera el defensor egipcio lo protestó puesto que sabía que fue una falta evidente.
Volviendo a Qatar 2022, de los penales que le dieron a Argentina, el único que no fue, se lo dieron ante Polonia y, como una señal de justicia divina, Messi lo falló. Todos los demás fueron penales. Si uno fuera malpensado como ellos, podría decir en los cuartos de final ante Países Bajos que el árbitro español Antonio Mateu Lahoz adicionó 10 minutos cuando el partido estaba 2 a 1, cobró una falta a Germán Pezzella sobre Wout Weghorst, cuando en la repetición se vio que la falta la cometió el jugador neerlandés en ataque. Tras ese tiro libre, los naranjas empataron y el colegiado pitó el final de los 90 minutos. O que el polaco Szymon Marciniak le dio dos penales a Francia en la gran final (ambos fueron). Si se hubiese querido ayudar a Argentina, esos dos episodios no hubiesen tenido lugar.
¿No es más fácil pensar que un jugador con más de 40 títulos ganados en su carrera lo hizo por mérito propio? ¡Qué difícil es estar en los zapatos de esas personas! Antoine de Saint Exupéry decía en su monumental obra El Principito que "lo esencial es invisible a los ojos". En este caso, el piloto escritor debería agregar es que lo evidente también. No se dan cuenta, o no quieren darse cuenta, de que son privilegiados de asistir a la época de uno de los grandes íconos de la historia del fútbol. Se podrán criticar otras cosas, si es que las hay, pero no en lo deportivo. A lo sumo se podrá decir que no jugó bien un partido o una serie de partidos, pero decirle las barbaridades aberrantes que le han propinado es de una ignorancia supina y necia.
Desde hace cuatro años que estas personas están vomitando su fanatismo y su ignorancia con un odio asombroso y absurdo. Mezclan todo diciendo que Argentina siempre ganó con trampa, tanto en 1978, como en 1986 y 2022. En el primer certamen, se agarran del 6 a 0 propinado a Perú para clasificar a la final. Que ese partido debió jugarse a la misma hora que el de Brasil y Polonia, es cierto. Ahora, antes del primer tanto de Argentina, Perú tuvo dos situaciones claras, una pegó en el palo y la otra fue un remate desviado por milímetros. ¿Alguien puede pensar que apuntaron al palo o a milímetros del palo? En 1986 por el gol de Diego Armando Maradona a los ingleses. Sí, el gol fue con la mano y eso es quizás lo que puede empañar apenas un triunfo que fue indiscutido, con un Maradona en un nivel estratosférico. Tan es así que los ingleses siempre dicen: "El primer gol que nos hizo Maradona no valió, pero el segundo valió por dos". El árbitro no lo vio y no había VAR en esa época. En 2022 se vio a un Messi en gran nivel. En los tres campeonatos que obtuvo la selección albiceleste, no hubo equipo que la haya superado futbolísticamente. ¿Errores arbitrales? Los colegiados son humanos y se equivocan. El tiempo pone todo en su lugar y dentro de unas décadas quedará que Argentina fue campeón en 1978, 1986 y 2022 (se verá en qué lugar quedará en este Mundial disputado en América del Norte). De estos patéticos y aburridos llorones de siempre, no quedará ni la sombra.
El Puma
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