EL ARQUERO, CAPÍTULO 4
El Deportivo avanzaba, Toto seguía siendo decisivo con atajadas, salvadas y hasta goles. Su figura se agigantaba y él se mostraba cada vez mejor. Así fue como el equipo llegó a la final para enfrentarse al vecino y rival Atlético San Germán. El encuentro de ida se disputaría como visitante para luego definir en la casa del Deportivo. El clima en los entrenamientos era distendido. Había optimismo en el pueblo. Llegó ese sábado en el que se debía ir a San Germán. Toto amaneció con mucha fiebre. No podía levantarse de la cama. Ni fuerza tenía para sublevarse cuando sus padres le dijeron que no podía ir. La noticia corrió como reguero de pólvora. Antes de salir para el pueblo vecino, se convocó a un banderazo en la puerta de la casa donde vivía la familia Colombo. Priscila entró al cuarto para saludar. "Me voy a Bahía Blanca, Toto, anunció ella. Recuperate y festejá. Yo voy a alentar desde allá". Le tomó la mano y le dio un beso en la mejilla mientras él le sonreía. En cuando Priscila se fue, a los pocos minutos entró Mecha llorando. Don Cristóbal la vio y se preocupó. En cuanto su hija le comentó lo que sucedía, su sangre hervía. Indignado, llamó a don Jesús García. La respuesta del intendente no solamente no lo conformó, sino que le hizo entender que no había garantías plenas. Don Cristóbal convocó a su esposa y a Mecha para deliberar. "El intendente no me dejó tranquilo, arrancó el jefe de la familia.
- ¿Y qué vamos a hacer?, preguntó doña Elisa.
- La primera opción es irse, pero tampoco es fácil.
- ¿Por qué nos tendríamos que ir? Como si fuéramos delincuentes. No, no nos vamos.
- Todos, no".
Se produjo un silencio. Mecha lo rompió: "Yo me voy.
- No tenés por qué, insistió doña Elisa.
- Me iba a ir de todos modos.
- Podés ir a Mar del Plata y vivir en nuestro departamento. La otra es en la casa de mi hermana en La Plata.
- Dejámelo pensar.
- ¡No! ¿Por qué? ¿Porque este hijo de puta la está acosando y tiene la protección del viejo Jesús García? Ese viejo no va a estar toda la vida.
- No, respondió don Cristóbal, pero sabés cómo funciona. Jesús García hijo lo va a suceder, con un interinato de Grmuowsky. No hay oportunidades acá. Esto puede ser algo positivo para el futuro de Mecha.
- Pareciera que no te importara.
- Claro que me importa. Si fuera más joven, a ese lo iría a buscar y le daría tantos cachetazos que le dejaría los cachetes hinchados. Elisa, aprovechemos que muchos se van a San Germán y la llevo a Mecha a Mar del Plata. Nos quedamos unos días allá y vuelvo el fin de semana".
Doña Elisa hacía lo imposible por no llorar. Mecha aceptaba hasta gustosa. Se ahorró decirle a sus padres que se quería ir. Acordaron los tres no contarle el motivo a Toto. Entendieron que eso lo destrozaría. Mientras salían las caravanas hacia San Germán, don Cristóbal y Mecha se subían al auto y se dirigían a Mar del Plata a toda velocidad. Doña Elisa se quedó a cuidar a Toto que estaba con la fiebre todavía más alta. Antes de irse a dormir, doña Elisa escuchó el timbre. Abrió y del otro lado estaba la Turca. "Discúlpeme la hora, doña Elisa, arrancó, pero vengo a decirle que, si decide iniciar acciones contra ese malnacido, yo salgo de testigo. Vi todo, como acosó y como abusó de Mecha. Sepa que estoy con ustedes". Doña Elisa la abrazó y le agradeció. La Turca se despidió y salió caminando a paso rápido. En la esquina, se distinguió a alguien escondido. Era Octavio quien la seguía con la mirada.
Continuará...
El Puma

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