EL ARQUERO, CAPÍTULO 2
El resto de la cena transcurrió en silencio. Toto estaba ansioso, doña Elisa preocupada, don Cristóbal tratando de mantener la armonía y el equilibrio, Mecha era una espectadora de lujo. Toto se levantó primero para irse a dormir. Mecha levantó la mesa y lavó los platos. Los progenitores permanecieron en silencio, hasta la hora de acostarse. En ese momento, doña Elisa no aguantó más y soltó: “No pensarás llevarlo a La Plata en serio, ¿no?
- No puedo decirle que no tan abiertamente.
- Toto no aguanta ni una hora sólo en La Plata.
- Ya lo sé.
- ¿Y entonces?
- Es duro. Porque encima es bueno.
- Y la gente acá ya lo está empezando a idolatrar.
- Sí. El Deportivo está teniendo la mejor campaña de su historia. Si sale de la liga y asciende, se van a llevar a algunos. Y a Toto seguro que lo van a buscar.
- ¿Cómo hacemos para impedirlo?
- No lo podemos sobreproteger.
- ¿Vos no escuchaste lo que decía la psicopedagoga del colegio? ¿Y los psicólogos?
- Escuché todo con atención. Pero vamos a tener que empezar a darle alas. Sino, ¿qué va a hacer ese chico cuando vos y yo no estemos? Mecha lo va a cuidar, pero ella va a tener su vida, una familia si Dios quiere y no va a poder ser la niñera de su hermano.
- ¿Y si ahora lo vienen a buscar y se va?
- Llegado el momento, tendremos que verlo.
- Tendríamos que irnos con él. Pero él no puede salir de este pueblo.
- Quizás tenga que pasar una transición.
- Cristóbal, ¡él no puede!
- Tendremos que convencerlo de que sí puede. No sé, Elisa, a veces pienso que lo sobreprotegemos demasiado y que piensa que no confiamos en él”
Continuará...
El Puma

Comentarios
Publicar un comentario