DEMOSTRARON DE LO QUE ESTABAN HECHOS


 

"Argentina es un fraude... no jugaron contra nadie... los árbitros los ayudan... la FIFA le allanó el camino". ¿Cuántas veces se escuchó en el último mes esta sarta de estupideces y tantas otras más? Que le tocó Cabo Verde en los dieciseisavos, que le tocó Egipto en octavos, Suiza en cuartos. ¿Cabo Verde no es la selección a la que el campeón de Europa no solamente no pudo derrotar, sino que además no le pudo hacer un gol? ¿Qué culpa tiene Suiza si Portugal, la que estaba llamada a ser primera en su grupo, salió segundo? Cabo Verde fue una de las revelaciones de este Mundial, con un equipo aguerrido y solo perdió uno de sus cuatro partidos. ¿Con quién? Con Argentina. En la previa, jugó con España (el otro finalista), Uruguay y Arabia Saudita: ninguno de los tres le pudo ganar. Egipto llegó sin perder un solo partido y con un equipo que estuvo a la altura. Suiza es un rival incómodo para cualquiera: dejó a Italia en repechaje para Qatar 2022, eliminó a Francia en la Eurocopa 2021, eliminó a Italia (quien defendía el título) en la Eurocopa 2024 y dejó en el camino a Colombia, una de las mejores selecciones de Sudamérica. Decir que es un rival menor, habla de una ignorancia supina. 

Llegó la semifinal y ahí le tocó "un rival en serio". "Con Inglaterra no tiene chances", decían los necios y llorones de siempre. No solamente pudo, sino que jugó su mejor partido en lo que va del Mundial, dominando a los ingleses a voluntad, arrinconándolos contra su propio arco, anulando a sus figuras, tanto a Jude Bellingham, como a Harry Kane o Declan Rice. Los europeos se pusieron en ventaja por un descuido en la última línea de Argentina, que venía haciendo un buen trabajo. Anthony Gordon aprovechó una desatención de Nahuel Molina para empujar la pelota al fondo del arco. Desde ese momento, Inglaterra se replegó y Argentina lo fue empujando hacia la valla defendida por Jordan Pickford. Este último se iba convirtiendo en la figura, desviando remates de Enzo Fernández, conteniendo un cabezazo de Nicolás González y mostrando su habitual solidez bajo los tres palos. Argentina nunca mostró desesperación y fue buscando la igualdad. Dos veces, el palo le negó el gol a Alexis Mac Allister. Y faltando cinco minutos, Enzo Fernández, tal como hiciera Julián Álvarez contra Suiza, probó desde afuera del área y remató esquinado, a media altura, lejos del alcance de Pickford para darle más justicia al resultado.

Este tanto fue un baldazo de agua fría para los subcampeones europeos. Y Argentina supo volver a pegar cuando su rival estaba groggy. Siguió atacando, ante un rival que había resignado la pelota y que apostaba a mantener el cerrojo en la última línea. Y ahí apareció Lionel Messi. El capitán llevó al equipo adelante y estuvo muy bien acompañado por sus compañeros. Fue el mismo rosarino quien envió un centro perfecto para la cabeza de Lautaro Martínez, quien empujó la pelota hacia la valla vacía. 

Contra todas las críticas y los fanáticos anti-Argentina disfrazados de periodistas, la selección dirigida por Lionel Scaloni se sobrepuso y disputará otra final, la quinta consecutiva. Sea cual sea el resultado en la definición ante España, este equipo ya quedará en la historia grande de los mundiales. Hace tiempo que este equipo hace y ratifica esto en cada competencia que participa: demuestra de lo que está hecho.

El Puma

Comentarios

  1. Y no hablan de un penal regalado a Ronaldo, del penal que no le cobran a Bélgica, ni que el árbitro ayer buscaba jugar hasta el empate o que le contaba los segundos en laterales a los argentinos al final y no a ingleses cuando ganaban.
    O que se tire un defensor a hacer tiempo y después vuelve al campo en 15 segundos

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