CICLO BRILLANTE Y LO QUE VIENE
Cuando Brasil levantó la Copa del Mundo en 2002, se pensaba que iba a seguir la competencia entre europeos y sudamericanos. Sin embargo, desde entonces, el dominio del Viejo Continente fue abrumador. En 2006, los dos finalistas fueron europeos (y si se hila más fino, los cuatro semifinalistas), en 2010, también. Recién en 2014 apareció un sudamericano y fue Argentina, que cayó ante Alemania. En 2018, los dos finalistas también fueron europeos. En 2022 y 2026, quien enfrentó a un seleccionado europeo fue nuevamente Argentina. Eso marca que la selección albiceleste está en el podio de los mejores, tuteándose con las potencias europeas.
¿Cuál es la razón por la que eso sucedió? La primera y principal es contar con el mejor jugador del mundo, Lionel Messi. La segunda fue tener dos cuerpos técnicos que estuvieron a la altura. El primero, comandado por Alejandro Sabella en 2014 y que no pudo continuar por una enfermedad que acabó con su vida tiempo después. El segundo encabezado por Lionel Scaloni, quien asumió en forma sorpresiva y tuvo un ciclo por demás exitoso: Copa América 2021 y 2024, Finalissima 2022, Mundial 2022 y subcampeonato en 2026. Sin dudas, la mejor era de la selección argentina en cuanto a números.
Tras caer ante España en la final del Mundial disputado en América del Norte, Scaloni dejó entender que no está asegurada su continuidad al frente del combinado nacional. ¿Qué motivación puede tener para quedarse? ¿Qué le queda por ganar? ¿Qué más tiene que demostrar? De marcharse, lo estaría haciendo por la puerta grande, dejando un legado difícil de igualar, un desafío enorme para el que viene, además de una mochila muy pesada.
Quizás no sea el final del cuerpo técnico, pero seguramente habrá fin de ciclo para varios jugadores. Será difícil, por no decir imposible, que Lionel Messi esté presente en el próximo Mundial que se disputará en España, Portugal y Marruecos, con algunos encuentros en Argentina, Uruguay y Paraguay. Tal vez pueda aspirar a jugar la próxima Copa América, lo cual ya es difícil. Nicolás Otamendi anunció que dejaba la selección luego del Mundial. Nahuel Molina, Gonzalo Montiel, Leandro Paredes, Rodrigo De Paul y Nicolás Tagliafico no parecen tener mucho más tiempo con la camiseta albiceleste. Quiénes tienen la continuidad asegurada y en torno a ellos girará el liderazgo. Tales son los casos de Enzo Fernández, Julián Álvarez, Lautaro Martínez, Cristian Romero, Lisandro Martínez, Alexis Mac Allister quienes llegarían al próximo Mundial con edad madura (entre 28 y 32 años), sumado a los jóvenes que pedirán pista como Nicolás Paz, Franco Mastantuono, Giuliano Simeone y algún otro chico que aparezca o se consolide en los próximos años.
Lo que no habrá que hacer es ponerle la pesada mochila de lo que deja esta generación a la que viene. Ni comparar a la nueva estrella con la saliente. La gloria de estos muchachos no será borrada nunca, pero se debe poder dar vuelta la página para seguir enriqueciendo a la historia del fútbol argentino. La vara está alta, pero hay que entender enseguida donde se está parado. En unos meses comienzan las eliminatorias. Argentina ya está clasificado por ser subsede, aunque tendrá la posibilidad de medirse a nivel continental y podrá reconstruirse. Habrá que ver si es con este cuerpo técnico o con alguno nuevo. También hay que tener en cuenta los problemas dirigenciales, comenzando por las causas judiciales que pesan sobre el titular de la Asociación del Fútbol Argentino (A.F.A), Claudio Tapia y de su segundo Pablo Toviggino.
En los últimos 12 años, con problemas dirigenciales, la A.F.A intervenida por la Comisión Normalizadora, tres entrenadores entre 2014 y 2018, un presidente cuestionado por la Justicia, la selección disputó 8 finales (3 de mundiales, 4 de Copa América y la Finalissima), ganando 4 de ellas. Difícil es imaginar seguir en esta línea. Resta saber cómo será el nuevo recambio generacional. El ciclo que acaba de finalizar fue brillante. Lo que viene, solo Dios sabe cómo será.
El Puma

Gracias
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