YA NO ASUSTA A NADIE
Los tiempos en el fútbol están cambiando. Tan es así que Brasil, pentacampeón e histórica garantía de espectáculo muestra una versión descolorida. Luego Italia, tetracampeón no disputa el Mundial por tercera vez consecutiva y Alemania, el otro equipo con cuatro copas levantadas viene de capa caída. Los teutones ganaron en 2014 de manera inapelable y con un juego demoledor. Nadie hubiera pensado que en 2018 y 2022 se irían eliminados en fase de grupos y mucho menos, tras una buena Eurocopa y un comienzo alentador en América del Norte que se fuera cayendo tanto hasta quedar eliminado en dieciseisavos de final, con un atenuante: es la primera vez en la historia de los mundiales que Alemania no gana una definición por penales. Y si hay que sumar, es la primera vez desde 1982 que falla un remate en el desempate - en esta ocasión erró tres -.
El arranque ante Curazao con goleada incluida hizo pensar que los germanos habían vuelto a los primeros planos. El segundo triunfo, ante un rival complicado como Costa de Marfil tras ir perdiendo, parecía ratificar el favoritismo de los europeos. Una derrota ante Ecuador debió llamar la atención, pero quizás al ya estar clasificado y no modificar su estatus de ganador del grupo ante el resultado adverso, no encendió ninguna alarma. En dieciseisavos de final lo esperaba Paraguay, que tuvo un comienzo completamente opuesto: una goleada en contra en el debut ante Estados Unidos, un triunfo con lo justo ante Turquía y un empate ante Australia en el que ninguno de los dos se hizo daño puesto que el resultado les venía bien a ambos.
Gustavo Alfaro planteó el duelo ante Alemania como históricamente hizo con todos los partidos: aguantando, cediendo la pelota al contrario y tratando de aprovechar alguna situación para luego cerrarse más. No tomar demasiados riesgos fue su lema, como lo fue a lo largo de toda su carrera. Y le salió bien. Se puso en ventaja en el primer tiempo, aprovechando una distracción defensiva y tener a un terrenal Manuel Neuer. A comienzos del complemento, Alemania logró empatar y, desde ese momento, intentó sin demasiadas ideas dar vuelta el marcador. Paraguay estaba bien parado defensivamente y entró en un terreno que le quedaba cómodo, mientras corrían los minutos y los teutones se desesperaban.
En el alargue, nada cambió. Los guaraníes hicieron uso de su garra habitual y se plantaron en defensa, cerrando todos los caminos que conducían al arquero Orlando Gill. Fue así como se llegó a la definición por penales. Esta fue una obra maestra del terror. No fue apta para cardíacos. Desde que Uli Stielike falló su penal ante Francia en 1982, los germanos no habían fallado un remate desde los doce pasos en una definición en esa instancia. Pasaron las definiciones ante México en los cuartos de final de 1986, Inglaterra en la semifinal de 1990 y Argentina en los cuartos de final de 2006, antes de llegar a esta con Paraguay. En todas las anteriores, no hubo fallas ni fisuras. Sin embargo, Kei Havertz, Nick Woltemade y Jonathan Tah tiraron todo por la borda. Aun así, casi ganan la definición porque Paraguay erró dos remates cuando tenían la ocasión de definir. La tercera fue la vencida.
Paraguay pasó legítimamente a octavos de final y esperará por el ganador entre Francia y Suecia. Alemania se vuelve por tercer mundial consecutivo con las manos vacías y con la sensación de que ya no es lo que era. En este cambio de era en el fútbol, los tetracampeones del mundo y tricampeones de Europa parecen ya no asustar a nadie.
El Puma

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