¿QUÉ SERÁ DE BOCA DESPUÉS DEL MUNDIAL?
Comenzó el show mediático sobre trascendidos y posibilidades. ¿Quién será el entrenador? ¿Qué jugadores llegarán? ¿Se irá alguno? Boca se debate entre cambiar para enderezar el barco o cambiar para que nada cambie.
"(Claudio) Úbeda encontró el equipo". "Úbeda es el (Lionel) Scaloni de Boca". "A Úbeda le veo cosas de Scaloni". "Úbeda no es técnico para Boca". "Úbeda es ayudante". "Fue un error ir a jugar la Copa Libertadores con Úbeda". Parece increíble que todas esas frases se hayan pronunciado en tan poco tiempo. Boca tuvo un arranque malo, pero parecía que enderezaba el barco y lograba jugar medianamente bien. Empezó ganando dos partidos seguidos en la Copa Libertadores, el primero como visitante y con autoridad. Ganó el superclásico y se perfilaba para candidato en el torneo Apertura de la Copa de la Liga. Sin embargo, todo se vino abajo como un castillo de naipes.
Lo que sucede en el club xeneize es una constante desde que asumió Juan Román Riquelme como presidente. El ex ídolo del club tiene una convicción y es que el entrenador no es importante, además de que todo lo definen los jugadores. Hasta ahora, ese razonamiento no habría funcionado. El club deambula en los campeonatos, no los pelea y está dejando de ser el cuco cuando juega en la Bombonera. Los hechos hablan por sí solos. Las últimas eliminaciones fueron todas en el estadio Alberto J. Armando. Alianza Lima, Independiente, Racing, Huracán y la Universidad Católica lo dejaron con las manos vacías y perplejos a los hinchas de Boca. Estos aún no se animan a insultar a su presidente directamente, aunque ya indirectamente lo hayan hecho con canciones como "que se vayan todos" o "la comisión se va a la p.… que lo p.…". Riquelme, que hablaba de una lista de unidad en la elección de 2019, en la que fue como vicepresidente, terminó generando todo lo contrario y dividió a la parcialidad entre los que son seguidores de Boca y quienes son hinchas de Riquelme. La conducción personalista suele ser un arma de doble filo que se vuelve en contra.
Unos meses atrás, se criticaba la existencia del Consejo de Fútbol, compuesta por Marcelo Delgado, Jorge Bermúdez y Alfredo Cascini, con participaciones también de Mauricio Serna. Este se disolvió, o por lo menos eso fue lo que se dijo y hoy Delgado es quien se ocupa de gestionar el fútbol, a pesar de que es vox populi que todas las decisiones las toma Riquelme. Cuando un entrenador es cesanteado, aparece todo el circo mediático anunciando con bombos y platillos a técnicos de renombre, para que termine sentándose en el banco alguien impensado. Eso sucedió con Gerardo Martino, quien rechazó la oferta, y con otros que se nombraron al pasar, como Ricardo Gareca (resistido por la barra brava, por haber pasado a River en su etapa de jugador) o José Pekerman. Sin embargo, nunca llegaron. Ahora se habla del regreso de Rodolfo Arruabarrena, quien obtuvo dos títulos en 2015 como entrenador, haciendo una buena campaña, pero al que algunos hinchas radicalizados lo ven como la cara de la derrota en los superclásicos.
No son pocos los medios que ya dan por hecho el arribo del Vasco. Aun no hubo presentación ni anuncio oficial. El circo mediático se va a encargar de dar por hecho la llegada de varias superestrellas a Boca, con el latiguillo que usan como caballito de batalla: "se muere por jugar en Boca". ¿Qué sucederá con Leandro Paredes? No son pocos quienes aseguran que no continuará, a pesar de que él mismo aseguró que sí lo hará. El volante central que disputará el Mundial fue fundamental para la levantada en su momento del equipo y si se desea reconstruir, debería ser alrededor de él. Se habló de Paulo Dybala hace un tiempo, aunque ahora parece diluido. Seguramente se retomará con las negociaciones, si es que alguna vez hubo alguna.
Hace casi cuatro años que el xeneize no gana un título. De acá a fin de año se juega la Copa Sudamericana, el torneo Clausura y la Copa Argentina. Durante más de un mes, la atención estará puesta en otro lado, por lo menos mientras Argentina siga disputando el Mundial. Tiempo suficiente para enfriar las cosas y pensarlas con claridad. La pregunta será si habrá cambios reales o aquellos que se dan para que nada cambie. ¿Qué pasará con Boca después del Mundial?
El Puma
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