LOS TRES CAPITANES CAMPEONES


Argentina 1978, primer Mundial disputado en el país sudamericano y debut de la albiceleste como campeón del Mundo. Grandes futbolistas del calibre de Alfredo Di Stéfano, Ángel Labruna, Félix Loustau, Adolfo Pedernera, Silvio Marzolini, Antonio Rattin, Humberto Maschio, Orestes Corbatta, Amadeo Carrizo, Luis Artime, José Sanfilippo entre tantos otros no consiguieron alzar la Copa del Mundo, siendo que algunos tampoco lograron jugarla. Ya sea por decisiones políticas, como por desórdenes institucionales dentro de la Asociación del Fútbol Argentino (A.F.A), la selección sudamericana desistió de participar o tuvo actuaciones decepcionantes. Hasta que, en 1974, llegó César Luis Menotti a la dirección técnica y allí se realizó un trabajo serio en la estructura y en sostener que la selección era la prioridad número uno. Y qué mejor que haber iniciado este camino para el Mundial a disputarse en casa. 

Durante 4 años, Menotti realizó un trabajo minucioso, buscando jugadores en todo el país. Fue así como armó una selección del interior del país y otra de Buenos Aires, combinando a los mejores de cada una para poder armar un gran equipo. No le fue fácil el armado al "Flaco", puesto a que tenía puestos discutidos, como el arco. Su guardameta original era Hugo Orlando Gatti, pero terminó siendo Ubaldo Matildo Fillol. Su decisión terminó siendo acertada. Como volante por derecha, había variantes. Más de uno sostenía que debía ser Juan José López, quien optó por quedarse en River en lugar de ir a una gira con la selección, dejándole el puesto a Osvaldo Ardiles. Sin embargo, uno solo jugador estuvo casi siempre en la consideración de Menotti y a quien nombró capitán: Daniel Alberto Passarella.

El oriundo de Chacabuco era segundo marcador central con características atípicas. Además de destacarse en la marca, el armado de la defensa y la voz de mando poseía dotes ofensivas dignas de un creativo o de un delantero. Dueño de un cabezazo potente y preciso, de una pegada exquisita y fuerte, ganaba en las dos áreas y era determinante en ambas. En 1978 comandaba una defensa férrea y organizada. Jorge Mario Olguín era un improvisado lateral por la derecha, Luis Galván el socio de la zaga central, que no se destacaba por ordenar, pero sí por acompañar y Alberto César Tarantini en el lateral izquierdo. Passarella era la voz del entrenador adentro de la cancha y un caudillo que se hizo prócer en el fútbol argentino. El histórico defensor de River Plate alzó la Copa del Mundo por primera vez para la selección argentina en su casa y ante su gente.

En 1986, ya con la dirección técnica de Carlos Salvador Bilardo, el "Kaiser" seguía siendo convocado, sin embargo, la capitanía cayó en manos de un incipiente crack destinado a ser el mejor jugador de su tiempo: Diego Armando Maradona. Cuando el "Narigón" asumió en 1983, supo enseguida que contaba con un as de espada y le dio la voz de mando desde el principio del ciclo. "Pelusa" era un extraordinario malabarista con la pelota, dueño de una magia impresionante que partía desde su pie izquierdo y poseedor de una habilidad innata, como si hubiese sido tocado por la varita mágica de algún mago superpoderoso. Argentina clasificó al Mundial de México en los últimos minutos ante Perú, con un Maradona anulado por Luis Reyna, pero con la aparición del antiguo caudillo para conseguir el gol que le dio la tan ansiada clasificación a un seleccionado que era muy cuestionado por su nivel de juego. 

En la previa al campeonato disputado en tierras aztecas, ni el equipo ni Maradona aparecían en su esplendor, dando lugar más a los cuestionamientos que a los elogios. Las peleas con el capitán de 1978 no auguraban nada bueno para el andar del equipo. Sin embargo, la exclusión por lesión y enfermedad de Passarella le allanó el camino a la megaestrella y mostró su mejor versión, deleitando a propios y a extraños con sus gambetas en velocidad, sus goles, sus asistencias y su magia que parecía inagotable. Maradona anotó en los cuartos de final ante Inglaterra el mejor gol de los mundiales, dejando de lado a cuanto jugador se le interpusiera en su camino, haciendo lo que toda persona que alguna vez jugó al fútbol el gol que sueña hacer en todo momento. Digno de un superhéroe que sortea todos los obstáculos que los malvados le ponen por delante. Así dejó una marca imborrable y se hizo un lugar en el Olimpo del fútbol. Tanto fue el brillo de Maradona, que llegó a ser comparado nada menos que con Pelé.

Tuvieron que pasar 36 años para que Argentina vuelva a alzarse con el trofeo y muestre nuevamente a un jugador que supere todo lo imaginado. En el medio, varios sinsabores, dos finales perdidas ante Alemania, grandes equipos que no lograban el objetivo esperado y generaciones de enormes futbolistas echados a perder y despreciados por un resultado adverso. Lionel Scaloni tomó el mando del equipo, sin experiencia previa, armando un gran cuerpo técnico y mostrando mucha capacidad e inteligencia a la hora de moldear a su equipo. El capitán, Lionel Messi estaba ante una de sus últimas posibilidades de llegar a la gloria absoluta. Dueño de 7 balones de oro antes de Qatar 2022 y considerado como uno de los mejores futbolistas que jamás apareció, no lograba plasmar con la selección argentina lo que conseguía en Barcelona. El Mundial disputado en Medio Oriente mostró a un Messi en su mayor esplendor y con un plus, que fue disputar el certamen en la mitad de la temporada, cuando estaba en la cresta de la ola. No son pocos los que decían que el alma de Maradona - fallecido dos años antes - se había metido dentro del rosarino. Sin embargo, Messi logró algo que era muy pesado para la selección que es dar vuelta la página del Mundial de 1986 y a partir de ese momento empezó a disfrutar de estar en la selección. 

Ahora comenzará la nueva cita mundialista, seguramente la última de Messi en donde el rosarino buscará ser el segundo capitán en tener dos medallas de campeón del Mundo. Passarella la tuvo en 1986 estando en el plantel, pero sin disputar un solo minuto. Sin embargo, esa presea es merecida porque el defensor fue quien clasificó a la Argentina y es, quizás, un premio homenaje a una gran carrera con la camiseta albiceleste. El "Kaiser", siendo defensor, hizo 22 goles, siendo el décimo goleador histórico. Messi es ahora quien lidera la tabla con 116 y la esperanza de que aumente la cuenta. Maradona posee 34 y fue el máximo artillero hasta que Gabriel Batistuta lo alcanzó en 1996 jugando las eliminatorias. 

Tres capitanes, tres grandes emblemas en la historia de la selección argentina. Cada uno con características distintas. En común, los tres poseían su mayor habilidad en su pie izquierdo, además de dotes para el liderazgo. Y lo más importante, los tres fueron campeones. 

El Puma

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