CUMPLIÓ

 


De Brasil siempre se espera un poco más que del resto de los seleccionados en cada Mundial. ¿Por qué? Porque es quien más veces levantó la Copa del Mundo, es el único equipo que no se perdió una sola cita mundialista y porque posee un estilo histórico que se caracterizó por la jerarquía individual y una manera muy alegre de jugar y de sentir al fútbol. Son los creadores del jogo bonito y enormes jugadores han vestido la camiseta verdeamarela. Desde el vilipendiado Ademir, pasando por Leonidas Da Silva, Pelé, Garrincha, Vavá, Jairzinho, Rivelino, Gerson, Tostao, Carlos Alberto, Zico, Sócrates, Paulo Roberto Falcao, Roberto Carlos, Ronaldo Nazario, Ronaldinho, Romario, Bebeto, Careca, Rivaldo, Kaká, Adriano, y tantos otros que injustamente no se nombraron. 

Su último título fue en 2002, en la tierra del sol naciente. A pesar de no haber podido volver a ganar un Mundial, tanto en 2006, como en 2010 tenían equipos como para lograrlo, pero por esas cosas que tiene el fútbol y nadie lo puede explicar con argumentos científicos, no pudo. Desde los años previos a la edición de 2014 disputada en Brasil hasta la actualidad, la canarinha empezó a perder brillo. Los equipos brasileños que compitieron desde ese entonces hasta la actualidad carecían de lo que siempre habían tenido: alegría. Si bien siempre tuvieron (y seguramente siempre lo tengan) jugadores de características excepcionales, que son capaces de cambiar un partido por su habilidad innata, no se ve en el juego de Brasil esa alegría y desenvoltura que siempre tuvieron y de la que todo futbolero disfrutó. 

En lo que va de este Mundial disputado en América del Norte, se ve a un equipo pragmático, pero con poco brillo. Tiene jerarquía de la mano de Vinicius Junior (que cuando se dedica a desplegar su habilidad con la pelota y no a boquear, es un jugador espectacular). Tiene a Neymar quizás en su último baile y entre algodones. El actual volante de Santos, estando medianamente bien le puede aportar mucho a este plantel. Una carencia que posee es la de los laterales. Históricamente, los hombres de punta de la defensa se destacaban y en esta ocasión no estaría sucediendo. El entrenador es de primera clase. Carlo Ancelotti es un probado director técnico exitoso, aunque muchos dirán que su manera de jugar, pragmática y ordenada, no va con el estilo histórico de Brasil. Si al final de esta edición levanta la sexta copa, pocos (por no decir nadie) se va a acordar de eso. 

¿Es Brasil candidato? Siempre. Puede jugar mejor o peor, sin embargo, dejarlo fuera de la lista de candidatos sería un terrible error. ¿Se puede esperar algo más? Del pentacampeón del mundo hay que esperar más. No es un equipo que ilusiona, pero tiene con qué. Va a tener que jugar mucho mejor si pretende volver a ser campeón. Con el correr de los partidos se puede ir acomodando. Tiene la ventaja que, por peso específico propio e historia, varios rivales van a temerle. En esta primera fase del Mundial, por lo menos en cuanto a resultados, cumplió. 

El Puma

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