JUGADORES QUE SE PUSIERON CAMISETAS OPUESTAS: FABIÁN CARRIZO, CAPITÁN EN BOEDO Y PARQUE PATRICIOS


En 1983, Boca Juniors estaba en plena crisis institucional, la peor de su historia, a punto tal que pudo haber desaparecido. Con un plantel que no cobraba, una ciudad deportiva abandonada y un estadio que estuvo cerca de ser rematado debutaba en primera Fabián Carrizo, perteneciente a la sexta división Esto se dio en el marco de una huelga del plantel profesional. En los siguientes dos años, el volante central regresó a las divisiones inferiores y fue tenido en cuenta cuando llegó César Luis Menotti a la dirección técnica en 1987. El Flaco lo consolidó como el volante central del primer equipo y Carrizo le respondió con creces. Sin embargo, cuando Menotti se fue, a los siete meses de haber asumido, Boca se la pasó comprando volantes centrales y Carrizo perdió continuidad. En esos años, obtuvo la Supercopa en 1989 y la Recopa Sudamericana a principios del año siguiente.

En 1990, ya sin lugar en el equipo "xeneize", pasó a San Lorenzo donde sí tuvo lo que necesitaba. Tanta fue la ascendencia del volante central que terminó convirtiéndose en el capitán del equipo, habiendo jugadores de la talla de Néstor Gorosito, Alberto Federico Acosta, Gustavo Matosas y hasta Oscar Ruggeri. Con más aspecto de un estudiante universitario que de un futbolista, fue ganándose el respeto de propios y extraños con garra y mucha personalidad. En su primer año como futbolista azulgrana, obtuvo un subcampeonato y una liguilla pre-Libertadores en 1991, haciendo un gol en la final de ida ante su ex equipo. Tras cuatro años siendo indiscutido, tuvo su revancha y regresó a Boca en 1994, nuevamente de la mano de Menotti. En el "xeneize" tuvo más minutos que en su ciclo anterior y también se puso la cinta de capitán, en un plantel en donde estaban Carlos Fernando Navarro Montoya, Fernando Gamboa, Carlos Mac Allister, Néstor Fabbri, Juan Sebastián Verón, Cristián "el Kily" González y fue subcapitán de Diego Armando Maradona. Dos años pasó por su club de origen antes de que Carlos Salvador Bilardo - en una tremenda ironía futbolística - le dijera que no lo iba a tener en cuenta y formó parte de la gran limpieza que realizó el Narigón a los seis meses de asumir. En el conjunto de la Ribera fue finalista de la Supercopa en 1994.

Fue nuevamente Menotti quien lo rescató y lo llevó a Independiente. Sin embargo, a pesar de haber sido indiscutido en sus dos ciclos con el entrenador campeón del mundo en 1978, en Avellaneda tuvo un paso intrascendente. Estuvo tres años allí, formó parte del plantel subcampeón de 1997, pero jugó muy poco con la casaca roja. En 1999 y con 33 años, hizo sus valijas para ir a retirarse a... Huracán. En Parque de los Patricios llegó con el equipo en la Primera Nacional B y su objetivo, además de volver a tener minutos, era regresar a la máxima categoría. Lo logró siendo capitán y figura clave del "quemero". Logró el objetivo y disputó su segunda temporada en primera división donde, una vez finalizada la misma, colgó los botines. 

Cruzó de vereda, fue capitán en tres de los cuatro equipos en los que jugó y no logró ser parte de la selección argentina. Sí tuvo una convocatoria al juvenil que dirigía Carlos Pachamé, durante la era de Bilardo. Debe ser de los pocos jugadores que cruzaron de vereda en portar la cinta de capitán de ambos equipos. No es poco.

El Puma

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