CRISTÓBAL COLOMBO, CAPÍTULO 3 (FINAL)
- Sin embargo, mantuvo su lugar en la universidad, ¿verdad?
- Así es. Me organicé porque ya llevaba mucho tiempo ahí. Me repartí entre la universidad y la escuela acá. Ahora ya voy menos, porque me jubilé. Aunque a veces vamos para ver a mi hermana y mis sobrinos. Y para ver a Estudiantes, también.
- Con todo su conocimiento y sabiduría, ¿nunca pensó en meterse en la política?
- ¡Ni loco! No me interesa y tampoco quiero salir manchado. Estoy bien así. Creo que aporto muchomás con lo que hice y hago, que sentado en una silla y sacándome fotos en algún evento o para empapelar el lugar con afiches.
- ¿Le quedó algún sueño por concretar?
- Mientras viva, siempre voy a soñar.
- ¿Y ahora con qué sueña?
- Sueño con ver progresar a mis hijos, tener nietos y poder seguir siendo útil. Y que Estudiantes vuelva a ganar la Copa Libertadores.
- ¿Cómo definiría usted a cada miembro de su familia?
- Elisa es una santa. Siempre respetó mi manera de ser y nunca buscó cambiarme. Me cuida como nadie y está siempre al pie del cañón. Toto es un chico que tiene capacidad, pero todavía no lo sabe. Yo creo mucho en él, pero es él quien tiene que creer. Espero que algún día se dé cuenta. Mecha es más como yo. Le gusta conocer, es soñadora y tiene mí mismo espíritu viajero.
- Y por último, ¿cómo definiría a Cristóbal Colombo?
- Me dejaste la más difícil para el final. ¿Qué te puedo decir? Una persona inquieta, curiosa, ávida de conocimiento y muy pasional".
Apagué el grabador y me quedé tomando unos mates con don Cristóbal, antes de que doña Elisa, Toto y Mecha se sumaran. Terminé cenando con ellos y conversando hasta medianoche. En esa maravillosa velada, la última que disfruté en mi pueblo, conocí la veta musical de don Cristóbal. Hasta se animó a agarrar su guitarra y a cantar canciones italianas. La que obtuvo más pedidos de repetición fue "L´italiano". Hasta que aparecieron mis padres, quienes se quedaron también un rato. Todos cantamos esa canción al unísono una vez más antes de que nos fuéramos a casa. Me acosté con esas palabras resonando en mi cabeza una y otra vez: "Lasciatemi cantare, con la chitarra in mano. Lasciatemi cantare una canzone piano, piano. Lasciatemi cantare, perche ne sono fiero. Sono l´italiano, l´italiano vero". (*)
(*) "Déjenme cantar, con la guitarra en mano. Déjenme cantar una canción despacio, despacio. Déjenme cantar, porque estoy orgulloso de eso. Soy el italiano, el italiano verdadero".
El Puma
Comentarios
Publicar un comentario