HISTORIA DE LOS MUNDIALES: 2014, ALEMANIA SIEMPRE ALEMANIA


     El gran momento económico de Brasil llevó a que organizaran, con dos años de diferencia, el Mundial y los Juegos Olímpicos. En 2014, venía la primera prueba de fuego fue el Campeonato del Mundo y, por razones obvias, se esperaba mucho del seleccionado local. Habitual animador, máximo campeón de la historia, y único seleccionado que jamás faltó a una cita mundialista, la expectativa era muy grande. También había que dejar atrás una mochila muy grande: el "maracanazo" de 1950, a manos de Uruguay. Si bien tiene 5 copas levantadas, ninguna de ellas fue en su casa. 



    Para poder lograrlo, la Confederación Brasileña de Fútbol contrató al último entrenador con el que Brasil se consagró campeón: Luis Felipe Scolari. "Felipao", de trayectoria notable y ganador nato, parecía ser quien iba a romper el maleficio. El entrenador armó al equipo en torno a Neymar, su entonces nueva estrella, dejando afuera a muchos experimentados como Kaká, Ronaldinho o Robinho. Si bien esos jugadores ya no estaban en su plenitud, aun tenían mucho para dar y hubiese sido la cuota de experiencia necesaria para afrontar ese certamen. El debut de la "verdeamarela" fue ante Croacia, en el estadio Arena de San Pablo. Había mucho nerviosismo y el nivel no era el esperado. Sin embargo, gracias a su jerarquía individual, terminó ganando por 3 a 1. El siguiente partido fue empate sin tantos frente a México. El local, sin jugar bien nuevamente, fue superior pero no pudo vulnerar la valla azteca. El último partido, con la clasificación casi asegurada, pareció haber aflojado un poco los nervios y llegó la goleada a favor tan esperada. En octavos de final, chocó ante Chile. El conjunto transandino se plantó ante el local y lo hizo temblar en más de una ocasión. Pero la definición por penales - que estuvo de su lado en las siguientes dos copas América - le fue esquiva. En cuartos de final, derrotó a Colombia, que venía teniendo un gran torneo, pero respetó mucho a Brasil. Fue 2 a 1, pero con una fatalidad: se lesionó Neymar. El entonces volante ofensivo de Barcelona, que estaba teniendo un gran rendimiento y era el centro del equipo, se quedó afuera del Mundial. Con esa baja fundamental, enfrentó a Alemania en la semifinal, en Belo Horizonte. Si el "maracanazo" de 1950 fue un baldazo de agua fría para Brasil, esa semifinal sería mucho peor. Alemania le dio al local una lección de fútbol que difícilmente podrá olvidar. Fue 7 a 1 y se vino la hecatombe. 




    España, último campeón y nuevamente monarca europeo, llegaba con el cartel de favorito, pero ya estaba (como es normal en todo ciclo) en su curva descendente. Empezó el certamen contra el mismo equipo contra el que había terminado el anterior: Países Bajos. Se puso en ventaja a mitad del primer tiempo y daba la sensación de que comenzaba su camino a ser candidato. Pero una gran actuación de Arjen Robben y Robie Van Persie, mostró la mejor versión de "la naranja mecánica" con fútbol total y una goleada inolvidable. Fue 5 a 1 y marcó el final de era de España. Una era brillante, con gran nivel y enormes jugadores. Luego, el bajón anímico fue tan grande que la "roja" cayó ante Chile por 2 a 0, quedando afuera del certamen. Cerró su participación con un triunfo ante Australia por 3 a 0. 
    Italia e Inglaterra fueron las decepciones del torneo. Jugaron entre sí en el partido inaugural, mostrando un muy buen nivel y con triunfo "azzurro" por 2 a 1. Sin embargo, Inglaterra quedó afuera en la segunda fecha al caer por 2 a 1 ante Uruguay, mientras que Italia era derrotada por Costa Rica (que había vencido a Uruguay por 3 a 1 en el debut, constituyéndose como sorpresa del Mundial) y luego por la "celeste" ambos por 1 a 0. Para Italia marcaba la segunda eliminación consecutiva en la fase de grupos. Inglaterra tuvo su peor rendimiento en mucho tiempo y se despidió con un empate sin tantos ante Costa Rica.


    Argentina llegaba al Mundial con su máxima estrella, Lionel Messi en el mejor momento de su carrera. Si bien durante un tiempo, se perdió el timón de la dirección técnica, para el proceso clasificatorio y la disputa de este Mundial, la responsabilidad caía sobre Alejandro Sabella. "Pachorra" era un gran estratega y armó un equipo que fue de menor a mayor. En la fase de grupos (por demás accesible en la teoría) contaba con una base muy fuerte en ofensiva, pero algo endeble en la defensa. Pasó esa primera fase con triunfos ante Bosnia, Irán y Nigeria, pero entendió que debía ajustar algunas piezas. Para eso, además de confirmar a Sergio Romero en el arco, armó una zaga central muy fuerte con Ezequiel Garay y Martín Demichelis. Por los laterales estaban Pablo Zabaleta y Marcos Rojo. En el mediocampo, Sabella entendió que necesitaba más marca, por eso apostó por Enzo Pérez, Javier Mascherano y Lucas Biglia en la contención, mientras que Ángel Di María y Messi eran los encargados de la generación de juego, acompañados por Gonzalo Higuaín en la delantera. En octavos de final, el rival fue Suiza. Los helvéticos ya no se mostraban como rival accesible y presentaron dura batalla. Fueron necesarios casi 120 minutos, una gran asistencia de Messi y una definición cruzada de Di María para vulnerar a los europeos. Fue 1 a 0, pero Suiza casi llega al empate en la siguiente jugada. En cuartos de final, venía Bélgica, un seleccionado que venía en franco crecimiento y se presentaba como complicado. El resultado fue idéntico, pero esta vez la ventaja se obtuvo antes de los diez minutos de juego, por medio de Higuaín. La semifinal era ante Países Bajos, un rival que siempre le trajo dolores de cabeza. La "naranja mecánica" venía teniendo un rendimiento de mayor a menor llegando bastante debilitada a esa instancia. Repitiendo el planteo de la final ante España, los europeos en ningún momento mostraron vocación ofensiva, más que a través de alguna aparición de Robben. Fue 0 a 0 y se definió por penales. Allí Romero se lució atajando dos remates y clasificando a los "albicelestes" a la final después de 24 años. 



    Alemania se mostraba en la previa, y confirmaba ello durante el certamen, como uno de los firmes candidatos al título. Los teutones llegaban tras una larga etapa de formación y su equipo estaba en su punto más álgido. Dirigidos técnicamente por Joachim Löw, contaban con la base de Bayern München y con una combinación de juventud y experiencia necesaria para afrontar esta competición. Manuel Neuer era el arquero, considerado como el mejor del mundo en su posición en ese momento. En la defensa, Philip Lahm por la derecha, Benedikt Höwedes por la izquierda, acompañados por Jérome Boateng y Mats Hummels constituían un muro casi impasable. Christoph Kramer, Bastian Schweinsteiger y Toni Kroos construían y destruían al mismo tiempo, mientras que Thomas Müller, Mesut Özil (el cerebro del equipo) y el vigente Miroslav Klose armaban el tremendo tridente ofensivo. En el debut confirmaron absolutamente todo lo que se predecía sobre ellos, golearon por 4 a 0 a Portugal, incluso con Cristiano Ronaldo dentro de la cancha. En el segundo partido, quizás el que mostraron alguna flaqueza, igualaron en dos tantos ante Ghana, para luego sellar su clasificación con un triunfo por la mínima diferencia ante Estados Unidos. En octavos de final derrotaron a Argelia en tiempo suplementario por 2 a 1. A partir de cuartos de final, comenzaba la prueba de fuego y allí Alemania respondió. Venció a Francia por 1 a 0 para luego derrotar, en histórico partido ya descrito párrafos atrás, por 7 a 1 a Brasil y reeditar nuevamente una definición con Argentina.
    La final mostraba a dos equipos muy diferentes. Alemania con más vocación ofensiva y jugando con una presión alta muy fuerte, mientras que Argentina contaba con mejor creación. Sabella realizó un planteo muy inteligente, en el que se dedicó a neutralizar a los teutones y a intentar golpear en el momento justo para poder ponerse en ventaja. Los "albicelestes" tuvieron enorme cantidad de situaciones para ganar ese partido, de hecho fueron los únicos que superaron a los alemanes durante el certamen. Higuaín erró una situación de gol inmejorable estando mano a mano con Neuer y tirando la pelota afuera, muy lejos por apurarse en la definición. Luego, se la anuló un tanto al mismo Higuaín por posición adelantada (la repetición que se mostró en la transmisión corroboró que, efectivamente, el "Pipita" estaba en posición fuera de juego). Finalmente, Higuaín protagonizó otra jugada que fue polémica. Fue a cabecear un centro y Neuer en la salida con posterior despeje, se lo llevó por delante de atropellada. Muchos reclamaron penal y, al día de hoy, siguen asegurando que el árbitro italiano Nicola Rizzoli debió sancionarlo. Messi también tuvo su ocasión, pero su remate cruzado pasó muy cerca del palo de Neuer. La última oportunidad la tuvo Rodrigo Palacio en el tiempo suplementario quien estando frente al portero quiso definir por arriba pero careció de precisión para eso. Un viejo y odioso adagio del fútbol reza que "los goles que no se convierten en el arco de enfrente, se sufren luego en el propio". Eso se cumplió. Faltando pocos minutos para el cierre, Alemania convirtió su única ocasión clara a través de Mario Göetze. Si bien los europeos fueron superados por Argentina en ese partido, fueron los claros y justos merecedores campeones del Mundo. 
    Para Argentina, ese era el comienzo de un calvario para una gran generación de futbolistas. Dos finales más perdidas en los siguientes dos años terminaron de quemar a una gran camada de jugadores y a someterlos a una crítica despiadada y totalmente injusta. Alemania obtenía su cuarto título y es quien está, en la actualidad, más cerca de alcanzar a Brasil como máximo ganador de la historia.

El Puma

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