PRISCILA, CAPÍTULO 4
Unas horas después, se despertaron. Priscila miró su reloj y se levantó como un resorte. "¡Nicole!", exclamó. Octavio estaba al lado y solo atinó a mirarla. "Perdoname que salte así, se excusó ella, dejé a mi hija en lo de Toto y es tarde". Él no le dijo nada, solo asintió con su cabeza y luego se puso su bata atigrada, bastante llamativa. Salieron del cuarto y antes de irse, ella le preguntó si le iba a mostrar el cuarto que faltaba. El rostro de Octavio se transformó y él su puso inmediatamente a la defensiva. "¡Ahí no entra nadie!", gritó ante el desconcierto de ella. Hubo unos segundos de silencio incómodo, hasta que Priscila se disculpó. Él, entonces, se calmó. "Prometeme que nunca, jamás, vas a entrar ahí", le pidió con un tono mucho más calmo. Ella asintió, lo besó y luego se fue.
En la casa de Toto, doña Elisa empezaba a perder la paciencia. No decía nada, pero su cara era muy elocuente. Eran las nueve y media de la noche cuando sonó el timbre. Priscila se mostraba acongojada y doña Elisa no se la hacía fácil. "¿Tenés idea de la hora que es, querida?, inquirió la dueña de casa.
- No sabe cuánto lamento esto, doña Elisa. Se me hizo tarde.
- Sí, ya veo.
- Ay, no sé cómo pedirle disculpas. ¿Se portó bien?
- Tu hija es un sol. No se merece esto que hiciste. Deberías cuidarla un poco más.
- Creame que hago lo que puedo".
Doña Elisa miró a Priscila de arriba a abajo. Entendió perfectamente lo que había pasado. Invitó a pasar a Priscila y le indicó donde estaba Nicole. Abrió la puerta del cuarto y vio a su hija junto a Toto pegando saltos frente al televisor cantando: "¡Estudiantes!" En cuanto la niña vio a su madre, le dijo con un tono que denotaba felicidad no antes vista: "Mami, ya no soy más de Boca, soy de Estudiantes". Priscila sonrió, mientras Toto la miraba. "Toto es mi mejor amigo", continuó Nicole.
Madre e hija salieron de allí. Priscila feliz por ver a su hija como hacía tiempo que no la veía y Nicole por la tarde que pasó con Toto. Mientras que doña Elisa sufría. Entendió todo y la situación no le gustaba. Toto idealizaba la situación. Se veía pronto de novio con Priscila y formando una familia, a su vez adoptando a Nicole si ella lo quisiera. Su madre vivía la procesión por dentro y no quería contradecir a su hijo. En el fondo, había que guardar para cuando haya que recoger los pedazos.
Continuará...
El Puma
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