PRISCILA, CAPÍTULO 2
Priscila, por su parte, caminó hacia la casa de sus padres. Esta estaba desierta. Al entrar, el lugar le pareció muy grande. Miró por la ventana de su cuarto a la casa vecina, donde solía conversar desde allí con la Turca. Se preguntó por dónde andaría su mejor amiga durante su infancia y adolescencia. Por lo que observaba, en esa casa no había nadie, como si hubiese sido abandonada hacía tiempo. Algo similar a lo que encontró en su casa. Sus padres ya no estaban hacía unos años. Acomodó sus cosas y puso a Nicole en el el que era su cuarto. La niña acompañaba en silencio, sin hacer preguntas. Una vez que terminaron, descansaron y no salieron de la casa en todo el día.
A la mañana siguiente, salió junto a su hija para hacer algunas compras. Caminaron al mercado que tenía a pocas cuadras. Priscila tenía una expresión apagada, algo por agotamiento y otro por decepción. Nicole solo acompañaba a su madre, sin hacer preguntas, pareciendo mimetizarse con ella. Mientras elegía qué llevar, pensaba. O lo intentaba. Estaba llenando su carrito cuando percibió la presencia de un hombre. Su expresión cambió. "¡Octavio!", lo llamó. Este se dio vuelta y esbozando una media sonrisa respondió: "¿Priscila?" Ella corrió hacia él y le dio un abrazo tan sentido como sorpresivo. "¿Cómo estás?", le preguntó con la cara iluminada. "Bien", respondió con un tono neutro y sin entender lo que estaba pasando. Conversaron de manera extraña. Priscila no ocultaba su felicidad, mientras que Octavio estaba tan sorprendido como con una incipiente incomodidad. "Volviste, dijo él para intentar dar una respuestas.
- Sí, llegué ayer con mi hija. Ahí está ella.
- ¿Te casaste?
- Me casé y separé. Estoy en pleno divorcio.
- Ah.
- ¿Y vos, qué contás? ¿Te casaste?
- No".
Priscila sintió un cosquilleo en su panza mientras su cara se iluminaba cada vez más. No lograba seguir hablando, quedando ambos parados frente al otro. Octavio se sentía muy incómodo. Priscila ansiosa y emocionada. Hasta que Nicole cortó el momento con un suave tironeo al brazo de su madre. "Bueno, rompió el silencio él, me tengo que ir.
- Bueno, nos estamos viendo".
Octavio asintió tímidamente y salió rápido de ahí. Priscila continuó con las compras completamente ida. Tuvo una regresión a la etapa adolescente, a cuando se cruzaba con este hombre en la cuadra para chusmear o divertirse. Ese sentimiento volvió a florecer. Nicole, siempre en silencio, miraba a su madre intentando saber lo que estaba pasando.
Continuará...
El Puma
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