SUPERCOPA 1994: EL REY NO PODÍA NO LEVANTARLA
La Supercopa de campeones de América se convertía, cada vez más, en el gran atractivo de la segunda mitad del año calendario. Ya habían levantado el trofeo Racing, Boca, Olimpia, Cruzeiro y Sao Paulo, todos con grandes presentaciones y sin dejar dudas. Sin embargo, el Rey de Copas, para sorpresa de más de uno, aún no se había hecho de esta copa. Ya había llegado a la final, en la segunda edición, pero cayó ante Boca en la definición por penales, en su estadio.
En 1994, loa Diablos Rojos tuvieron un gran año. Desde la llegada de Miguel Ángel Brindisi a la dirección técnica, se recuperó el estilo histórico de la institución para deleite de los hinchas de paladar negro. Seguridad en el arco, fortaleza defensiva, mediocampo equilibrado tanto a la hora de tener la pelota como de recuperarla y un ataque contundente, generaron un combo explosivo. Luis Islas era el guardameta y lo había sido para la selección argentina en el Mundial de Estados Unidos de ese año, garantizaba firmeza y seguridad. Néstor Craviotto y Juan Carlos Ramírez eran los dos laterales, al estilo brasileño, que iban permanentemente al ataque, teniendo como rueda de auxilio a Jorge Gordillo y Guillermo Ríos, sus suplentes. En la zaga central, Pablo Rotchen y José Tiburcio Serrizuela aportaban solidez, juventud y experiencia al mismo tiempo, teniendo como relevos a Claudio Arzeno y al mismo Ríos, este último un defensor polifuncional. El medio estaba compuesto por Hugo "Perico" Pérez en la contención, aunque también el ex hombre de Racing tenía llegada y gol, especialmente en la pelota parada. Diego Cagna era el pulmotor que iba y venía, ya sea para atacar o cubrir los flancos que dejaban los laterales cuando iban para adelante. Daniel Garnero era el titiritero del equipo, un 10 clásico que tenía pausa y mucho panorama para habilitar a sus compañeros adelante. Su socio era Gustavo López, una suerte de creador que, eventualmente, se tiraba por las puntas. En la delantera, el colombiano Alveiro Usuriaga era el artista, el hombre de los goles lindos. El moreno atacante deleitaba a los hinchas cuando estaba inspirado y se llevaba los rabiosos aplausos del exigente espectador. Junto a él, la explosión, velocidad y habilidad de Sebastián Pascual Rambert, teniendo de relevo al veterano Ricardo Gareca, soldado de muchas batallas, quien se retiró en el medio de este certamen.
Miguel Ángel Brindisi, otrora un exquisito jugador que pasara por Huracán, Boca y Racing, entre otros, entendió perfectamente el estilo histórico del club y sabía perfectamente lo que tenía. Solo le restaba potenciar a estos jugadores. ¡Y vaya que si lo hizo! Obtuvo el torneo Clausura y coronó su gran año con la obtención de la Supercopa. En el primer desafío, estaba Santos quien lo venció por 1 a 0 en Vila Belmiro. Sin embargo, en Avellaneda, la música iba a ser distinta. En una noche de gala, el equipo salió de galera y bastón y se lució con un 4 a 0 contundente ante el histórico equipo de Pelé. En los cuartos de final, otro rival difícil: Gremio de Porto Alegre. Fue 1 a 1 en tierras gaúchas y un contundente 2 a 0 en Avellaneda. En la semifinal, el bicampeón Cruzeiro lo esperaba. Se esperaba mucho de este choque, especialmente que sea parejo. En Belo Horizonte, el local se impuso por 1 a 0. Nuevamente, en Avellaneda, apareció la galera y el bastón y, tal como sucediera ante Santos, otro 4 a 0 y floreándose frente a su gente.
En la final, un viejo conocido, para tener su revancha por la definición de 1989, apareció. Boca había aparecido de menar a mayor, con César Luis Menotti en el banco de suplentes. Los "xeneizes" no tuvieron un buen año ni en el ámbito local, ni en la Copa Libertadores en la primera mitad de la temporada y querían reivindicarse. Tal como sucediera cinco años antes, la ida se disputó en la Bombonera. Comenzó ganando el local con un tanto del uruguayo Sergio "Manteca" Martínez, sin embargo, en el complemento, Rambert puso la igualdad. La vuelta fue en Avellaneda, pero esta vez Independiente no permitió que se llegaran a los penales y a través, nuevamente, de Rambert, se impuso por 1 a 0, obteniendo el título de forma inobjetable y merecida. De las 10 ediciones que tuvo esta competición, entre 1988 y 1997, el Rey de Copas no podía no estar entre los campeones.
El Puma
Imagen: Conmebol
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