JUGADORES QUE SE PUSIERON CAMISETAS OPUESTAS: DARÍO CABROL
Existen equipos opuestos habiendo albergado a muchos jugadores que cruzaron de vereda. Hay otros, por otra parte, con veredas más difíciles de cruzar, debido al odio visceral que existe entre ambas partes. Santa Fe es una de las ciudades que alberga a dos equipos con una rivalidad muy fuerte: Unión y Colón. Existen jugadores que se pusieron ambas camisetas con mayor o menor ruido. Uno de los más controvertidos fue el de Julio César Toresani, originario tatengue que pasó al sabalero y se declaró hincha rojinegro cuando cruzó la vereda.
Sin embargo, hubo otro jugador que ocasionó más polémica. Darío Cabrol nació en Santa Fe el 30 de enero de 1972 y realizó las divisiones inferiores de Unión, debutando en primera en 1990. A los 20 años pasó un año a préstamo a Racing, sin mayor éxito y en un club con crisis institucional que no daba una vuelta olímpica desde 1966. Luego jugó un año en Lanús antes de regresar al tatengue, donde se consolidó como ídolo, con grandes actuaciones y la obtención de un ascenso a primera división. La camiseta número 10 era suya y era aplaudido y ovacionado cada vez que entraba al estadio de la avenida López y Planes. A los 28 años, le llegó la gran oportunidad de su carrera al ser contratado por Toulouse, de Francia. Sin embargo, en el primer semestre de la temporada, se pasó más tiempo en el banco de suplentes que entre los once que jugaban todos los fines de semana.
Decidió regresar a Argentina. Volvió a su país, a su ciudad, pero... se puso la camiseta de Colón. Se le asignó el dorsal 50 y recibió el gran desprecio por parte de la afición de su club de origen. Desde insultos en la vía pública, como en la puerta de su casa, viviendo un infierno. Su actuación en el sabalero fue un poco menos que discreta concluyendo a los seis meses de firmar su contrato su paso por el rojinegro. Años más tarde, Cabrol confesó que su paso por el club del barrio Centenario fue un error.
De allí se marchó hacia las filas de Atlético Tucumán, también por poco tiempo, antes de cruzar la cordillera y fichar para Universidad de Chile. Regresó a la Argentina en 2002 jugando para Huracán y luego emigrar en los dos años siguientes, el primero jugando para Emelec, de Ecuador y en el segundo con la camiseta de Blooming, de Bolivia. En 2004 regresó a Santa Fe, pero ni Unión, ni Colón lo esperaban. Jugó para el cuadro local Gimnasia y Esgrima de Ciudadela. En el medio de su estadía, quiso relanzar su carrera en Rosario, en Argentino, sin embargo, al poco tiempo armó las valijas y volvió a Gimnasia y Esgrima de Ciudadela, donde terminó su carrera en 2007.
Está claro que, con la carrera ya consumada, Darío Cabrol está más identificado con Unión que con Colón, sin embargo, seis meses alcanzaron para que tirara su idolatría a la basura.
El Puma
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