UN AÑO MALO QUE TERMINÓ ALGO DECOROSO
Boca entró en un laberinto hace ya varios años. Desde entonces, desarmó planteles para cambiarlo por otros. Desde promover algunos chicos de divisiones inferiores - el Boca Predio para el insoportable show mediático - hasta comprar jugadores libres, o figuras en el ocaso de su carrera. Mucho ruido y pocas nueces. Si bien alguna vuelta olímpica dio a nivel local, lejos estuvo del rendimiento esperado para un equipo de tamaña envergadura.
El año 2025 arrancó con la segunda ronda del repechaje de la Copa Libertadores de América ante Alianza Lima, definiendo en la Bombonera. Allí llegó el primer traspié. Néstor Gorosito, entrenador del conjunto peruano, definió a la presión que ejerce el estadio Alberto J. Armando como "biri biri", causando la indignación más del circo mediático que rodea al equipo de la Ribera que de los hinchas "xeneizes". Esa fue la primera mala señal: en febrero, Boca no jugaba competencias continentales, generado un vacío económico muy grande. La partida de Fernando Gago como entrenador era un secreto a voces y una cuestión de tiempo. Sin embargo, se decidió esperar a la fecha 15 y perder el superclásico para tener el motivo de cesantear al entrenador que fueron a buscar a México en forma desprolija.
El resto del torneo Apertura, Mariano Herrón, entrenador interino permanente, tomó las riendas del equipo. El resultado final fue el lógico: eliminado en cuartos de final ante Independiente, como local. Se venía el Mundial de Clubes y no parecía haber ideas sobre el nuevo entrenador. Hasta que la dirigencia fue en busca de un histórico como Miguel Ángel Russo, quien se encontraba en San Lorenzo y con visibles problemas de salud. Los primeros dos partidos del Mundial de Clubes fueron una pequeña ilusión óptica, con Boca obteniendo un empate en dos tantos ante Benfica (tras ir ganando por 2 a 0) y una derrota ante Bayern Munich por 2 a 1 con unos minutos de buen juego, pero que debió haber sido goleado en el primer tiempo.
Toda esa ilusión se desmoronó en el tercer partido ante un equipo semi amateur como Auckland City, al que no le pudo ganar ni marcar goles (el tanto del "xeneize" fue en contra de la valla neozelandesa) obteniendo un pálido 1 a 1. El cimbronazo del año lo dio al concretar la vuelta de Leandro Paredes a sus filas, dando un enorme salto de calidad. El equipo, aun así, no jugaba bien. El volante de la selección argentina salvaba la ropa en más de una ocasión, pero los murmullos y algunos insultos se hacían sentir en la Bombonera. En el medio, tras luchar con su enfermedad hasta el final, falleció Russo, asumiendo su ayudante de campo Claudio Úbeda. El equipo, tocado en su orgullo, empezó a levantar y a obtener resultados. La lesión de Rodrigo Battaglia dio lugar para que se incluya a Milton Deltgado. Esto último fue lo que hizo mejorar, dando a Paredes mayor libertad para desenvolverse.
Un triunfo en el superclásico en la Bombonera le dio una importante inyección anímica, El equipo llegó hasta las semifinales, sin jugar bien, pero teniendo resultados positivos ante Talleres y Argentinos Juniors. En ese momento, el circo mediático empezó a catalogar a Úbeda como el "(Lionel) Scaloni de Boca". Bastaron 90 lastimosos ante Racing para devolverlo a la realidad.
¿Cómo catalogar este año de Boca? Claramente malo. A pesar de eso, clasificó a la Copa Libertadores, pero prácticamente no compitió como se esperaba. Tres eliminaciones como local (Alianza Lima, Independiente y Racing) en Copa Libertadores, torneo Apertura y torneo Clausura, una temprana eliminación en Copa Argentina frente a Atlético Tucumán, teniendo solo el torneo local como objetivo primordial, hablan por sí solas. De todas maneras, terminó siendo decoroso. Demasiado poco. ¿Hay plantel para aspirar a más? Sin dudas. Jerarquía individual siempre la tuvo.
El 2026 de Boca será un desafío. Competirá nuevamente en la Copa Libertadores tras dos años de ausencia, tendrá los torneos locales para mejorar y, seguramente, apostará fuerte en el próximo mercado de pases. Aun no tiene cuerpo técnico confirmado, aunque se supone que Úbeda continuará al frente del equipo, intentando hacer una prueba como se hizo con Sebastián Battaglia y Hugo Ibarra. Hace ya tres años que el equipo de la Ribera no da una vuelta olímpica y eso puede calar hondo en el ánimo ya sea para buscar un título o para entrar en una vorágine que lleve a la desesperación.
El Puma
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