PENSANDO EN VOZ ALTA: LAS ABURRIDAS "OBLIGACIONES" DE LOS EQUIPOS GRANDES
¿Cuántas veces escuchamos en los medios de comunicación que un equipo tiene la obligación de ganar un torneo? Hace casi dos años, se repitió hasta el cansancio que Boca tenía la obligación de ganar la Copa Sudamericana, ahora sucederá lo mismo con River. Y si no la gana, es un fracaso. Como si no jugaran otros equipos prestigiosos. Al "xeneize" lo eliminó Cruzeiro, un equipo que fue dos veces campeón de la Copa Libertadores, y bicampeón de la Supercopa en la década del 90 del siglo XX. Esas obligaciones impuestas por payasos mediáticos gritones, muchos de los cuales no deben ni saber patear una pelota.
Los equipos grandes no están "obligados" a ganar. El levantar un trofeo no debe ser una obligación, si un objetivo. El problema para ellos es que es una meta compartida y son muchos los que la buscan. Pero campeón hay uno solo. Se llenan páginas de diarios con análisis "científicos" de lo que no deja de ser un juego. Ni Boca tiene la obligación de ganar su séptima Copa Libertadores, ni River debe sí o sí obtener su segunda Copa Sudamericana. Obviamente que se espera más de ellos que de los otros equipos argentinos que clasificaron a esos certámenes. Claro está que, más allá del resultado final, deben ser protagonistas desde el juego, desde su identidad y su historia. Si no la ganan, pero respetan su esencia, pues entonces no fracasarán.
¿Fue un fracaso el de River en la última Libertadores? Desde el juego, sí. Porque no logró plasmar lo que se espera del equipo. Desde el resultado, no, dado que cayó en cuartos de final ante uno de los candidatos naturales. ¿Qué es lo que se debe analizar? El juego, un resultado final no resiste análisis, sí la manera en que se llegó. ¿Fue un fracaso el de Boca en su última participación en el máximo certamen continental? Misma respuesta. Desde el resultado, no lo fue. Cayó en la final, en tiempo suplementario. Desde su esencia, lo fue. ¿Por qué? Porque llegó a esa instancia sin ganar - y sin perder, hay que ser justos - una sola instancia desde octavos de final en adelante y tuvo como único plan la definición por penales.
Sin embargo, el insoportable show mediático analiza resultados y no el juego. Y a su vez, impone obligaciones para enervar y exacerbar a hinchas, nublando su juicio y haciendo que repitan estupideces sin sentido y frases vacías como "las finales no se juegan, se ganan", "el que es campeón tiene razón", "el campeón hace lo que quiere", "el segundo es el primero de los perdedores", "esto es Boca", "¿el hincha de River seguirá bancando a Gallardo?", y un largo sinfín de etcéteras.
Estas obligaciones de los equipos denominados grandes aburren a los futboleros, incluso a los simpatizantes de esos clubes. Se debe desdramatizar al fútbol de una vez por todas. Para ello hay que deshacerse de esas obligaciones ridículas y darse cuenta de que se gana y se pierde (siendo que lo que más ocurre es lo último).
El Puma
Si te gustó el artículo, podés ayudarme con un cafecito en cafecito.app/elpuma9 y mostrar tu apoyo al periodismo documental y libre
Comentarios
Publicar un comentario