EL CAMPEÓN QUE QUIERE VOLVER A PRIMERA

 


El equipo del sur del Gran Buenos Aires está luchando por ascender desde hace ocho años. Es un campeón histórico de la primera división del fútbol argentino. Es protagonista en la Primera Nacional, pero falla en la recta final.


Corría el mes de octubre de 1978. Argentina había obtenido su primer Mundial como local cuatro meses antes y en Rosario, lugar donde la selección albiceleste había clasificado a la final tras golear a Perú por 6 a 0, se disputaba la última fecha, de las 42 programadas, del torneo Metropolitano. Quilmes, dirigido por José Yudica, peleaba palmo a palmo el certamen contra el Boca de Juan Carlos Lorenzo debía enfrentar a Rosario Central dependiendo de sí mismo para ser campeón por primera - y hasta ahora única vez - del fútbol argentino. Fue 3 a 2, desatando los festejos tanto en Rosario como en Quilmes. El Gigante de Arroyito se rendía a los pies del equipo del sur del conurbano bonaerense, aplaudiendo al flamante campeón desde los cuatro rincones del estadio. 



Sin embargo, los años que siguieron fueron bastante tormentosos para el equipo "cervecero". descendiendo a la segunda división dos años después, contando con un total de 12 descensos, contando uno a la primera B Metropolitana en 1986, tocando fondo. Tuvo sus momentos en los que regresó a la máxima categoría y hasta disputó la Copa Libertadores de 2005, dirigido por Gustavo Alfaro. Tras varios vaivenes y pasar poco tiempo en la máxima división del fútbol argentino, en 2017 regresó a la Primera Nacional donde sufre temporada a temporada intentando ascender. Cada vez se le hace más cuesta arriba, ya sea por la pintoresca composición de la categoría en la que ascienden 2 equipos de 38 que compiten. 

De esta institución surgieron campeones del mundo como Ubaldo Matildo Fillol, Julio Ricardo Villa o Ricardo Daniel Bertoni, además de recordar que un campeón de América como Ricardo Aranquiz tuvo un paso de una temporada en el equipo del sur del conurbano bonaerense. Su estadio, denominado centenario, albergó partidos de la selección argentina, como en 1995, cuando fue reinaugurado luego de su reforma, enfrentando a Australia, siendo el entrenador albiceleste Daniel Passarella. 

Como otro eslabón más de una larga cadena, fue el primer club gerenciado de la Argentina, aunque la experiencia fue muy negativa, como la racha que tuvo en esos años (primeros años del siglo XXI) perdiendo seis partidos decisivos para conseguir llegar a la máxima categoría. A su vez, también tiene como sponsor a la marca de cerveza homónima a la localidad en su camiseta, convenio que tiene firmado de por vida.

Quilmes es una institución tradicional, de las más antiguas del fútbol argentino. Con mucha historia encima, hoy está estancado en la segunda división. Así como superó muchas adversidades, seguramente volverá al lugar del que nunca debió irse. 

El Puma

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