CUANDO ENTENDIÓ Y SE DECIDIÓ, FUE IMPARABLE

 


Corría el verano de 1984 y llegaba el draft de la N.B.A para elegir jugadores universitarios en los equipos de la liga. La primera elección la tuvo Houston Rockets y los tejanos escogieron a Hakeen Olajuwon, la segunda fue de Portland Trail Blazers y se incorporó a Sam Bowie. La tercera franquicia que debía elegir era Chicago Bulls, uno de los peores equipos de la época. Los directivos eligieron a un jovencito de 21 años, al que aún le quedaba un año en la universidad de Carolina del Norte: Michael Jeffrey Jordan.

Esa elección fue, seguramente, la más acertada en la historia de la franquicia. Pasando directamente hasta el final de la era, se sabe que Chicago Bulls ganó desde 1984 hasta 1998 seis ligas y que Jordan fue el M.V.P (jugador más valioso) de todas las finales que disputó. Sería demasiado simple contar esa parte. Sin embargo, para cada historia (feliz o no) siempre hay un trasfondo, pasos que se dieron hasta llegar, incluidos los pasos en falso. 

Jordan tomó el dorsal 23 y comenzó a escribir una historia dorada. En su primera temporada, siendo nombrado como rookie (novato) del año, logró clasificar a los Bulls a los playoffs, cayendo ante Milwaukee Bucks. Al año siguiente, también consiguió depositar a su equipo en la post temporada, cayendo ante los históricos Boston Celtics comandados por Larry Bird, al que le marcó 63 puntos en uno de los enfrentamientos. La tercera temporada fue igual a la segunda, barridos por los Celtics otra vez en el primer choque de playoffs. 

El equipo se reforzaba y se empezó a pensar en rodear a Jordan de buena manera para que Chicago Bulls dejara de ser un rival difícil y se convirtiera en un serio candidato al título. En la temporada 1987-1988, llegó Scottie Pippen, que venía de ser elegido para Seattle Sonics en el draft, pero que, con una hábil negociación de Jerry Krause, recaló en la ciudad del viento. Ese año, finalmente logró sortear la primera ronda de playoffs ante Cleveland Cavaliers con un doble convertido por Jordan, con una última posesión de solo 3 segundos. Sin embargo, en la semifinal de la conferencia este, chocó contra un muro infranqueable: Detroit Pistons. Ese equipo comandado por Isiah Thomas, Joe Dumars y Dennis Rodman era conocido como "The bad boys" (Los chicos malos). Practicaban un juego muy físico y de roce.

Durante esa temporada y la siguiente, Detroit Pistons parecía ser invencible para Michael Jordan. Sin embargo, este neoyorquino nacido en Brroklyn el 17 de febrero de 1963, no era de rendirse con facilidad. Además de obsesivo, ambicioso y talentoso, era un jugador muy inteligente. Tanto él como sus compañeros entendieron que, para derrotar a este muro infranqueable, había que agregarle más carga física a su entrenamiento. Y para la temporada 1990-1991, el equipo fue más fuerte físicamente. Así fue como lograron no solamente vencer a Detroit Pistons y barrerlos (ganándoles la serie por 4 a 0), sino también ganar su primer título, venciendo en la final a Erving "Magic" Johnson y sus Angeles Lakers. 

Las dos temporadas siguientes fueron de ensueño para Jordan, con otros dos títulos: frente a Portland Trail Blazers comandados por Clyde Drexler y a Phoenix Suns de la mano de Charles Barkley. Sin embargo, la estrella anunciaba su retiro del basquet. El asesinato de su padre fue, quizás, el detonante de esta drástica y repentina decisión. Decidió incursionar en el beisbol, como le había prometido a su progenitor. Jugó para las filas de Chicago White Sox, cuyo propietario era el mismo que los Bulls: Jerry Reinsdorf, quien siguió pagándole su contrato de basquetbolista. 

Sin embargo, daba la sensación de que se había marchado demasiado joven y que aún podía darle más tanto al deporte como a la N.B.A. Así fue cuando en marzo de 1995, a casi dos años de haber abandonado el basquet, regresó a Chicago Bulls, aunque cambió el dorsal 23 por el 45 (usaba ese número siendo beibolista). Sin embargo, eso fue por poco tiempo y en partido de playoff ante Orlando Magic, volvió a usar el 23. No alcanzó para clasificar, pero sí para que se preparara especialmente para la temporada siguiente. Y volvió con todo, ganando los tres campeonatos siguientes y retirarse definitivamente en 1998, llevándose 6 títulos. Fue invicto en todas las finales que disputó y fue el mejor jugador de esa instancia en todas las veces que alzó el título.

Michael Jordan, además de obsesivo por mejorar, entendía lo que sucedía y sabía que, si debía cambiar para conseguir su objetivo, lo haría. Entendió que para vencer a Detoit Pistons tenía que ser más fuerte que ellos. También entendió que, a pesar de sus tres títulos al hilo, más la medalla dorada olímpica en Barcelona 1992, aún no había dado todo de sí. Regresó y completó lo que faltaba, con decisión y fue nuevamente imparable.

El Puma


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