PRUEBA DE FUEGO SUPERADA

 


Lejos de brillar, sin ser un equipo que se asemeje a lo que su historia caracterizó, hoy Brasil superó una prueba de fuego. Se plantó, mostró aplomo en los momentos en donde podría haber flaqueado y se vio la inteligencia de un entrenador consagrado por demás. El primer tiempo se vio a un equipo verdeamarelo superado por la intensidad planteada por los de la tierra del sol naciente. Japón desde hace tiempo dejó de ser un partenaire para convertirse en una amenaza concreta para cualquiera que se le ponga enfrente. En Rusia 2018 estuvieron cerca de eliminar a la mejor generación que vistió la camiseta del seleccionado belga en octavos de final. Ganaban 2 a 0, sin embargo, la jerarquía de los europeos logró revertir el resultado. En Qatar 2022 vencieron a Alemania y a España en la fase de grupo, para caer eliminada por Croacia en octavos de final, tras una definición por penales. Y ahora, puso en jaque a Brasil.

En el primer tiempo, Japón hizo lo que mejor sabe hacer, correr y desplegar una intensidad muy difícil de soportar. Los sudamericanos no sabían cómo contrarrestar ese ritmo. Fue así como los asiáticos se pusieron en ventaja. Sin embargo, en el segundo tiempo, esa intensidad bajó. En parte por mérito del pentacampeón del mundo y también mérito de su rival. Los nipones levantaron el pie del acelerador y tomaron una actitud más especulativa, mientras que los sudamericanos, haciendo los cambios pertinentes al momento en el que estaba, fueron inclinando la cancha con el correr de los minutos. Empataron rápido, lo cual les dio más calma. Contrariamente a lo que se podía imaginar, Japón no volvió a ejercer la presión y la intensidad del primer tiempo. Brasil, por su parte, lo fue a buscar. Carlo Ancelotti con su enorme sapiencia entendió que debía abrir la cancha y ser paciente. Para eso, hizo ingresar a Endrick y contó con la activa participación de Vinicius, quien está mostrando su mejor nivel en la selección, dedicándose pura y exclusivamente a jugar en lugar de pelear, boconear o provocar. Y cuando el delantero de Real Madrid se dedica a hacer lo que mejor sabe, ningún rival puede estar tranquilo. No hizo goles, pero participó activamente del ataque brasileño, asistiendo y con el palo negándole su tanto. 

Tal como sucediera en varias memorables noches de U.E.F.A Champions League en el estadio Santiago Bernabeu de Madrid, Ancelotti volvió a vivir un triunfo al borde del pitazo final. Merecido y buscado, el premio llegó. Japón sigue con su progreso mundial tras mundial y seguramente tendrá su recompensa. Brasil, como se dijo en más de una ocasión, está lejos de lo que manda su historia, pero juega con el peso específico del nombre y trayectoria. De seguir avanzando, es un rival de extremo cuidado. Puede decirse que la canarinha deberá seguir el lema de Reinaldo "Mostaza" Merlo cuando dirigía al Racing campeón de 2001: paso a paso.

El Puma

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