TOTO, CAPÍTULO 4

 


Pasamos varios minutos abrazados. No sabía cómo retomar por lo que dejé pasar el tiempo como para esperar a que ella arrancara. "Perdón, se excusó, todavía me cuesta.

- No es para menos.

- Acá están todas las cartas que te quiso mandar, pero nunca supo adónde. Te fuiste así, al improviso.

- Fue un momento muy difícil.

- ¿Cuánto hacía que lo tenías decidido?

- Mucho tiempo.

- ¿Te fuiste para progresar o para escapar?

- Las dos cosas.

- ¿De qué escapabas?

- De la chatura. Yo soñaba con ir a Buenos Aires desde la primaria.

- ¿O escapabas de Octavio?

- No verlo más era un anhelo, no lo voy a negar.

- Viniste en buen momento. Tampoco lo vas a ver. Y nadie en el pueblo lo va a ver.

- ¿Se murió?

- El diablo todavía cree que es temprano para llevárselo.

- ¿Y entonces?

- Está preso.

- ¿Por qué no me sorprende?

- Porque estuviste afuera más de tres décadas. Todos acá esperábamos que sucediera. Sucedió demasiado tarde.

- ¿Qué hizo para estar preso?

- Que no hizo. Fue mano de obra de la intendencia. Un delincuente. Y le arruinó la vida a Toto.

- ¿Siguieron siendo amigos?

- No insultes la memoria de Toto. Él no era amigo de nadie. Usaba a la gente y la descartaba. Un psicópata. Conocía todas las debilidades de Toto y se aprovechaba de ellas.

- ¿Por qué nunca pudo sacárselo de encima?

- Por lo que te acabo de decir. Sabía por dónde entrarle. Él y vos eran los únicos que le daban bola. La diferencia es que vos entendiste enseguida quién era él. Como no podía con vos, lo usaba a Toto para pelearte. Y cuando te fuiste, lo volvió loco.

- ¿Ninguno de los dos se fue nunca de acá?

- Octavio se fue a estudiar cerca y venía todos los fines de semana.

- ¿Y Toto nunca empezó abogacía como decía que iba a estudiar?

- Toto nunca pudo ni salir de acá, ni cruzar los 18 años.

- Pero él tenía condiciones. 

-  Toto era depresivo y ciclotímico. No podía. Es horrible, como estar encadenado. Ni Cristóbal, ni Mecha, ni yo lo pudimos ayudar. Y mirá que hacíamos de todo. Quisimos ubicarte, pero no sabíamos cómo. Tus padres ya no estaban. Pensamos que alguna vez ibas a aparecer para liquidar todo.

- En algún momento lo pensé. Pero recordé que quería dejar todo atrás y me quedé. Hace un tiempo que me di cuenta de que, si quedaron cosas pendientes, nunca dejás todo atrás.

- Todavía estás a tiempo de hacerlo. Nadie osó meterse ahí. Y la gente cuidó el lugar, incluso de las garras de Octavio. Esperame un minuto".

Volvió a entrar a su cuarto y otra vez escuché ruido de estar revolviendo cosas. Al rato, apareció con un manojo de llaves. "Acá tenés, volvá a tu casa".

Continuará...

El Puma

Comentarios

Entradas populares de este blog

ALGUNAS SORPRESAS Y COMENZANDO RECAMBIO

POR QUÉ NO SE LOS PUEDE COMPARAR

SE VIENE LA HORA DE LA VERDAD